Cada año compiten muchos comercios y marcas por ganar el presupuesto que todos tenemos programados para regalos de Navidad. Sin embargo, no todos los regalos tienen un valor por el precio que ostentan ni por la cantidad o el tamaño. Por ejemplo, una cena navideña podrá ser cara, pero siempre se podrá pagar y no hay precio para lograr una cena en paz, con armonía, en compañía de los seres queridos o en una convivencia cordial. ¿Qué valoramos más?
Podemos tomar como referencia la frase de Oscar Wilde: ‘Tengo gustos simples. Me satisfago con lo mejor’. Pero la pregunta sería: ¿Qué es lo mejor? ¿Lo más caro? ¿Lo más extravagante? ¿Lo extraño y codiciado? Podemos responder con la paradoja del diamante, que, siendo más escaso, es más costoso que el agua que tiene mayor utilidad y ahí se encuentra la clave: valor de uso y valor de cambio. ¿Puede ver esta diferencia?
En esta Navidad, podemos dar algo que tenga un gran valor de cambio, pero también hemos aprendido que salir, convivir, viajar y muchas experiencias fuera del confinamiento tienen un gran valor. ¿Usted qué valora para regalar esta Navidad?