A pesar de las precauciones y de las campañas para evitar la mezcla alcohol-conducción, en épocas navideñas los accidentes automovilísticos se incrementan a causa de la mezcla cansancio-alcohol-depresión, y aunque la mayoría ocurre durante el día, los accidentes más graves se dan durante la noche y la madrugada.
Las posibilidades de sufrir o ser víctima de un accidente de tránsito en estos días decembrinos, con mayores o menores consecuencias, involucran a todo aquel que circule calles y carreteras en el país, incluyendo a Santa Claus (o sus similares Papá Noel o San Nicolás).
Hace algún tiempo, los medios de varios países reportaron un aparatoso accidente vial del trineo de Santa en Varsovia, cuando el caballo que tiraba de él se espantó por el claxon de un automóvil y salió corriendo provocando el accidente. Quizá este evento se hubiera podido evitar de no ser porque Santa Claus, de 51 años de edad, y su ayudante, una joven de 31, estaban alcoholizados. La pareja era la principal atracción del mercado navideño de Ustrzykach Dolnych, en Polonia; Santa sufrió contusión cerebral. Los testigos lamentaron el incidente, pero no por las lesiones físicas de Santa y su ayudante, sino por los daños emocionales que provocaron en muchos de los niños que se dieron cuenta del accidente y del patético estado de ebriedad en que se encontraban los protagonistas.
En 2012, Santa fue víctima de otro accidente, esta vez en Ciudad Mante, Tamaulipas. Durante un rato, Santa cambió su trineo por un modesto Tsuru con placas del estado de Querétaro para circular por céntricas calles de la ciudad. Al llegar a un importante cruce, no respetó la señal de alto y fue impactado por otro vehículo que llevaba preferencia de paso. Como resultado, este Santa Claus, de nombre Enrique Calderón Baca y de 66 años, resultó fracturado. El accidente ocurrió a las seis de la tarde.
Pero no han sido los únicos accidentes de Santa: Santa Claus no solo ha sufrido accidentes imputables a su forma de conducir(se); en otras ocasiones, ha sido afectado por terceros tanto en tierra como en aire:
En 1967, en la ciudad de Evansville, en el estado de Indiana, toda la emoción de la Navidad se vino abajo junto con el helicóptero que transportaba a Santa Claus hacia un centro comercial. El aparato pegó contra líneas de alta tensión provocando que algunos de los más de mil asistentes pensaran que se trataba de juegos pirotécnicos para anunciar la llegada de Santa. El Santa y el piloto fallecieron.
El 11 de diciembre de 1996, el helicóptero en que viajaba Santa se volcó al aterrizar en Lautana, Palm Beach, y quedó atrapado en llamas al no poder quitarse el cinturón de seguridad que se trabó debajo de la almohada que usaba para simular el estómago.
El 8 de diciembre de 2014, en Lima, Perú, un autobús arrolló intempestivamente el trineo de Santa. Según el portal El Panfleto (creado por estudiantes de la Universidad Católica), caracterizado por la sátira y el humor negro, “…producto de la colisión, Rudolf y los demás renos han sido trasladados al camal más cercano para sacrificarlo.” Por su parte, el chofer solo declaró: “Sí, pes, joven, pido perdón por haber atropellado a esos renos, pes. Pero también uno tiene que trabajar, pes. ¡PA’ QUE SE CRUZAN, PES! Se cruzaron pes, yo ya no pude frenar, pes. Igual voy a salir, joven. Tengo que trabajar”.
UN BUEN EJEMPLO
Con motivo de la crisis global de 2008-2009, (y que bien podría aplicarse en la actualidad en nuestro país), la agencia creativa española Shackleton desarrolló una ingeniosa campaña para contribuir a mantener intacta la magia de esta época del año y apoyar a los padres y madres a disminuir los gastos consecuentes. La campaña comunicaba: “Un percance ha obligado a Papá Noel a ponerse en contacto de manera urgente con todos los niños del mundo para hacerles llegar un importante mensaje: ‘Mi reno guía, Rudolf, se ha hecho daño en una pata. Por eso, necesito que me pidáis menos regalos. Así el trineo pesará menos y podremos llevarlos todos para que ningún niño se quede sin regalo’».
La explicación a los niños sobre el cómo el reno se lesionó fue sencilla: en los días previos a la Navidad, Papá Noel se encontraba ensayando con sus renos prácticas de vuelo, en una de ellas tuvieron un accidente, y Rudolf se lesionó una de sus patas. El mensaje urgente que enviaba a los niños era que, por esta razón, el trineo tenía que pesar menos de lo habitual.
Como sea, la época trae alegría y Santa (o como quieran llamarle) sigue repartiendo obsequios por todo el mundo como cada año. La ventaja es que ahora, con las modernas tecnologías, es posible dar seguimiento a su recorrido nocturno en http://www.noradsanta.org/, el sitio oficial en donde ya está el reloj con la cuenta regresiva para iniciar el recorrido desde el Polo Norte.