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23 de febrero 2022

Cuando era cuestión de tiempo la caída del socialista Pedro Sánchez, Casado optó por sus intereses personales

 

Alejandro Gutiérrez

 

Lo que ocurre en el Partido Popular español es muy similar a otros partidos en el mundo que pretenden ganar elecciones. Todo es cuestión de liderazgo.

El presidente del PP, Pablo Casado, se perfilaba como el candidato lógico para suceder el catastrófico Gobierno de Pedro Sánchez en las elecciones de noviembre de 2023. Gris, calculador, autoritario y ambicioso, Casado no ha podido sacudirse el liderazgo y la brillantez de dos mujeres, ejemplo de lo que se debe ser y hacer en política.

Primero, Pablo Casado destituyó de la vocería (coordinación) a Cayetana Álvarez de Toledo, con mucho la mejor y más capaz de los diputados del PP. La razón: la independencia de juicio de Álvarez de Toledo. Ella ahora está promoviendo su libro más reciente, en el que explica las oportunidades perdidas por Casado, de quien abiertamente ya pidió su renuncia a la jefatura del partido.

Ello, por el otro liderazgo incontrovertible de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien no solo envió a la banca al palurdo más extremista de la izquierda española, Pablo Iglesias, luego de haber sido vicepresidente en el Gobierno de Pedro Sánchez.

Díaz Ayuso manejó con claridad y determinación su Gobierno durante la pandemia, mucho mejor que el de Pedro Sánchez, además que ha demostrado ser una política exitosa, valiente, visionaria, popular y admirada en prácticamente todos los aspectos de su gestión. Lo que Isabel Díaz Ayuso es para el Gobierno de Madrid, lo es Cayetana Álvarez de Toledo para la legislatura española, en determinación y claridad de miras.

A Díaz Ayuso la acusaron de beneficiar a un hermano y su líder partidista Pablo Casado vio la oportunidad de deshacerse de una competidora mucho más popular y eficaz, avalando un espionaje desde su partido a la gobernante y haciéndose de lado en la polémica para dejarla sola. Todo ello se ha hecho público.

Cuando era cuestión de tiempo la caída del socialista Pedro Sánchez, Casado optó por sus intereses personales, por su mezquindad, ambición y mediocridad. Si en el PP son inteligentes, deberán elegir a Isabel Díaz Ayuso para apalear al PSOE en la próxima elección. Mucho tienen que aprender otros pseudolíderes opositores de otros partidos, igual de grises y mediocres. Ojalá se hicieran a un lado y no estorbaran los verdaderos liderazgos, en lugar de opacarlos y controlarlos.

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