Una de las muchas consecuencias a escala universal de la invasión rusa a Ucrania es la crisis energética. Para la mayoría de los países consumidores de gas, petróleo y uno de los principales productos de estos insumos, la electricidad, hoy atestiguan la escalada en sus precios. El bloqueo parcial de las compras a Rusia de estos energéticos, es una de las causas.
Para otros pocos países -los productores de estos energéticos-, la situación ha sido muy benéfica, aunque no para todos. El gobierno de México, por ejemplo, ha optado por subsidiar el precio de las gasolinas, perdiéndose con ello la gran oportunidad que ha traído el aumento de los precios.
Antes de la guerra, Rusia aportaba entre el 10 y el 25% de las exportaciones mundiales de petróleo, gas y carbón, una cifra nada despreciable. El proyecto del gasoducto Nord Stream representaba el gran negocio para los rusos, al proporcionar la mayor parte de gas a Alemania y otros países europeos. Ahora el proyecto puede ser limitado como consecuencia de las sanciones por la agresión rusa.
Para evitar la dependencia para con los energéticos rusos, los principales países europeos contemplan hoy la opción de energía eólica, solar y hasta nuclear. Francia prepara la construcción de 6 plantas nucleares en el futuro inmediato y Gran Bretaña planea la construcción de reactores nuevos. Pero, por lo pronto, en Europa ya se contempla escasez de diesel y de gas por un buen tiempo, ante lo cual no será extraño que impongan el racionamiento.
Las grandes crisis son tiempos de oportunidad. Los países desarrollados se han visto obligados a adelantar las fechas para dejar de depender de combustibles fósiles implementando energías limpias, lo cual afectará principalmente a los países que los producen y, sobre todo, a los que sólo producen eso y es su único producto de exportación.
Pero aprovechar las oportunidades implica contar con gobernantes visionarios, inteligentes, que cumplan los intereses y objetivos nacionales. En América Latina padecemos la lacra de gobiernos demagogos y corruptos, que miran al pasado y no el futuro. Añorando, tratando de imitar, subsidiando y protegiendo los modelos castrista o chavista, lo único que hemos logrado (porque es lo único que se puede lograr de ellos) es más pobreza, más desempleo, más corrupción, menos salud.