Los políticos suelen mentir para conseguir sus fines y para evadir sus fracasos. Alrededor del mundo, demasiados dirigentes culpan a la pandemia y a la guerra en Ucrania de la inflación. Y tienen parte de razón, pero sólo una pequeña parte.
En México, la década de los 80s fue la peor en términos de inflación. Siendo un país casi mono-exportador (de petróleo), los abusos populistas, el derroche de recursos y la corrupción durante el período que sería conocido como la “docena trágica” -de 1970 a 1982- detonaron, al presentarse una caída internacional de los precios del crudo, una debacle en la economía. La inflación no fue el peor de los problemas, pero sí el más representativo de la quiebra gubernamental. El presidente Miguel de la Madrid, en su primer año de gestión, tuvo que enfrentar una inflación de 98% anual, que se dispararía a 159% en 1987. Además, cayó en el incumplimiento de pagos de su deuda externa.
En el mundo existen varios casos. Uno de los más graves derribó al gobierno en Sri Lanka; en Turquía la inflación se disparó en un año de 20 a 80%; en Argentina ya rebasó el 60% y su gobierno de nuevo ha sido incapaz, por novena ocasión, de cumplir sus compromisos con sus acreedores; Ecuador y Líbano son otros países morosos. En total, más de la cuarta parte de países en el mundo tienen problemas de inflación, aunada a una fuerte carga de deuda.
Una vez más se escuchan voces llamando al no pago, discursos en contra de los “tiburones” del Banco Mundial, el FMI, el Banco Central Europeo y otros magnates supuestamente causantes y beneficiarios a la vez de la irresponsabilidad de los gobernantes demagogos. Esta línea discursiva es una de las más recurrentes en la izquierda.
Pero se soslaya la causa esencial: ausencia casi total de disciplina fiscal de los gobiernos, un casi odio a la inversión privada y particularmente a la extranjera; la corrupción e impunidad con que actúan en pandilla y el expolio de los dineros públicos. El pueblo que dicen defender es el primer y principal afectado pues no hay dinero que alcance para la sobrevivencia mínima en tiempos de inflación.
La partitura es siempre la misma: quienes señalan los abusos son tildados de enemigos, traidores y defensores de intereses extranjeros. Lo mismo en Argentina, que en Turquía, en Nigeria, en Nicaragua, en Venezuela, en… Una nueva amenaza se cierne sin límites sobre las economías de casi un tercio de la humanidad.