El escritor Mario Vargas Llosa habló de la “dictadura perfecta” refiriéndose a los años que el PRI se mantuvo en la presidencia de nuestro país. Hace unos días, en el futbol se ha dado una trascendencia similar. La asamblea de dueños de la Federación mexicana de Futbol, eligió a Juan Carlos Rodríguez, quien hace algunos meses, todavía fungía como Director de contenidos de deportes de la empresa de televisión Televisa.
Casualmente, es el tercero de cuatro personajes elegidos en los últimos 15 años que surge de esta televisora, sus antecesores Yon de Luisa, Justino Compean y el propio Decio De María, de alguna manera tuvieron que ver con la empresa de Emilio Azcárraga, Yon fue presidente del América y director de Televisa Deportes; Justino fue presidente del Necaxa entonces de Televisa. Decio llegó, si mal no recuerdo, después de ser asesor del consejo de administración de Televisa. Si nos vamos más atrás en la historia, personajes como Enrique Borja, Rafael del Castillo y Guillermo Cañedo, fueron los brazos que controlaron el poder de la Federación con el respaldo de la televisora. Era tal el control de la misma que le contaré una anécdota.
En el 2001, cuando nombran a Enrique Meza como director técnico de la selección mexicana, los reporteros fuimos convocados a la sala de prensa o de presidentes en las calles de Abraham González, para la presentación del “Ojitos”, cuando la sala ya estaba llena, me toca a un lado a Fernando Schwartz quien entonces era el inamovible reportero de Televisa siguiendo los pasos de la selección mexicana, un gran periodista deportivo. Fernando tomó el celular y le marcó al “barbón” Aceves, en aquel tiempo, director de prensa de la Federación Mexicana de Futbol y le dijo: “ya bájalo, ya estamos todos”, a los dos minutos, el propio Aceves entró escoltando a Enrique Meza, quien en esos momentos tomó los destinos de la selección mexicana de futbol. Así se controlaba entonces todas la formas y el fondo del organismo futbolero.
Hoy siguen teniendo ese control y los resultados van a la baja. Las preguntas son: ¿Porqué personajes surgidos de la televisora siguen ese camino?, ¿Porqué los demás dueños permiten este eterno dominio ante la falta de resultados?, ¿Qué hará de diferente la llegada de Juan Carlos Rodríguez? La primera impresión es que no hay cambios sustanciales y el futuro no es halagador.