El paso de los Gallos Blancos de Querétaro, si no es muy bueno, sí es muy decoroso. Hablando de sus últimos tres partidos, el equipo tuvo intermitencias en su funcionamiento, pero no renunció a realizar bien las cosas. Esto le alcanzó para empatar al Puebla. Después, le pudo hacer la faena al América, pero las imprecisiones y una injusticia los llevó a la derrota. Lograron controlar a las Águilas cortando circuitos y con sabiduría defensiva; al final, la playera pesó y terminaron perdiendo.
Sin embargo, el fin de semana les dio buena cara. Vencieron a Cruz Azul con categoría, con una goleada de 3-1 que los tiene como el mejor visitante del torneo; han sacado nueve puntos de visitante. Las ironías de la vida: después de casi dos años sin ganar de visita, hoy el equipo es el mejor en este rubro.
El viernes enfrenta al León. Es uno de esos duelos que resultan de una rivalidad destacada; a los queretanos no nos gusta perder ante los Panzas Verdes y ellos tampoco ante los Gallos. Son de esos partidos que generan chispas y roces (yo diría hasta de medio alto riesgo).
Pasemos al basquetbol y al equipo del que todo el mundo está hablando: los Libertadores de Querétaro. Este semana será inusual para liga de basquetbol profesional. A partir de este día, se jugará en Chihuahua la copa de la LNBP con los ocho mejores equipos del torneo festejando le mitad de la temporada. Ellos son Fuerza Regia, Dorados, Jalisco, Abejas de León, Aguascalientes, San Luis, Xalapa y por supuesto nuestros Libertadores de Querétaro jugarán en un formato adoptado del basquetbol de España y que sustituye al famoso juego de estrellas.
No será fácil, pero le deseamos éxito a la quintenta queretana que si bien les va, el sábado estarían jugando la final de esta nueva copa de la LNBP. Así es como nuestros equipos profesionales van por buen camino y están haciendo bien las cosas en la cancha y en la duela.