El precandidato a volver a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a manifestar que, lejos de su slogan -make America great again-, está alineado con los intereses del principal enemigo de su país: la Rusia de Vladimir Putin. Ahora ha declarado que, de ganar la elección, de ninguna manera defenderá a ningún país de la OTAN que no pague las cuotas que él pretende y que permitirá que Rusia haga lo que le dé la gana con tal país moroso. Adicionalmente ha amenazado una y otra vez que sacará a su país de la Alianza.
De acuerdo con el artículo 5 del Tratado que rige la OTAN, en caso de que algún país miembro sea atacado, su defensa será colectiva por parte de todos los países miembros. Trump ha argumentado que su país es el que mantiene a la Organización, mientras los demás socios escatiman sus cuotas.
En un caso hipotético en el que Trump vuelva a ser presidente, países como Polonia, además de otros no miembros de la OTAN, como Taiwán, Corea del Sur y Japón, corren peligro de ataques, ya sea de Rusia o de China, ante la pasividad e indolencia de un gobierno norteamericano encabezado por Trump.
Desde luego, Ucrania se verá a merced de lo que le impongan los rusos quienes, ante tal impunidad, desde luego que no se detendrán en continuar minando la Unión Europea y la alianza atlántica que hoy significan su principal opositor y ante los cuales han frenado sus ambiciones.
La OTAN surgió precisamente para contener los afanes expansionistas de la ex URSS y aunque ésta cambió de nombre, no así sus propósitos. En la reciente y larga entrevista, el nuevo zar no tiene ningún escrúpulo en mentir y tratar de vender su narrativa; lo inexplicable es que un Donald Trump se alinee con estos propósitos, totalmente contrarios a los intereses del país que pretende presidir.
A países como el nuestro tampoco les irá bien con una eventual presidencia trumpista, particularmente por sus anunciadas intenciones de expulsar a nuestros migrantes indocumentados, algo que ya hizo hace 4 años, la poca cooperación económica y el casi nulo interés en agrandar el mercado de Norteamérica.
Pese a los antecedentes de un Trump chantajeado por la inteligencia rusa, pese a su discurso populista, mentiroso y de pocos resultados, lo real es que tiene buenas posibilidades de regresar al poder, a menos que el poder judicial de su país lo descalifique para ser candidato por sus ataques a la democracia y a la ley.