En la democracia hay ganadores y perdedores. No cabe duda de que quienes ganan con este histórico proceso electoral, son la democracia y los ciudadanos. Si bien, a tempranas horas de la jornada electoral, vimos a través de las redes sociales algunos actos aislados de violencia para inhibir la participación, esta última no mermó y se vieron largas filas en los centros de votación.
Los mexicanos deben estar orgullosos de este histórico proceso en el que por primera vez se eligió a una mujer para encabezar el destino del Estado Mexicano. Recordemos que la democracia en México aún es joven y el voto y participación de la mujer en la vida política también lo es; por ello, se vuelve sumamente relevante el hecho de que una mujer encabece la presidencia del país.
Ahora toca a todos los ciudadanos unirnos en un solo partido y que el proceso vivido quede atrás para comenzar a construir un proyecto de nación que incluya a todas y todos los mexicanos, que atienda los problemas que más aquejan a los ciudadanos y se mejore sustancialmente en la calidad de vida de todos quienes habitamos en el territorio nacional.
La tarea de la democracia no queda en las urnas. Ahora les toca a los ciudadanos, tras haber elegido a sus gobernantes, comenzar a observar cómo realizarán las promesas que emitieron en campaña. Hay que seguir al pendiente de ello; en tanto, celebremos que la democracia fue la gran ganadora de este histórico proceso electoral.