La semana pasada, el gobernador envió al Congreso local el proyecto de El Batán Agua para Todos, el cual busca dotar de agua potable a la zona metropolitana de Querétaro para las próximas décadas. Aunque no se sabe los detalles sobre el proyecto, ya se ha levantado polémica por sus ventajas y desventajas.
Por un lado, está el orden técnico en el que los ciudadanos, los ambientalistas y los políticos de oposición piden saber cómo será el funcionamiento de este proyecto y cuáles serán los impactos ambientales en torno a este.
Por otro lado, también se plantea la necesidad de saber cómo es que se financiará este proyecto. Desde el Gobierno estatal se ha esbozado el planteamiento de un esquema público-privado, así como el Acueducto II. La fracción morenista en el Congreso plantea que no debe haber nuevo endeudamiento; no obstante, estarán atentos a la viabilidad del proyecto.
Todo parece indicar que la batalla política por el proyecto se dará en el Congreso, donde unos y otros buscarán sacar rédito político de un proyecto que es trascendental. Ojalá y por el bien de Querétaro, se tomen las mejores decisiones.