Habrá que aprenderse el nombre de este trofeo porque casi no lo otorgan y en esta ocasión el Salón del Fama del Futbol Americano Profesional se lo ha dado a quien está considerado como el padre de la NFL en México, Fernando Von Rossum.
Las nuevas generaciones no lo conocen, ni lo recuerdan, pero gracias a él, hoy existe esa identidad por seguir los partidos de la NFL en los Estados Unidos y les voy a explicar porqué. Fernando comenzó a transmitir los juegos del futbol americano en 1969 a través de canal 8 y después en Televisa, Imevisión (Azteca) y Foxsports a lo largo de 40 años.
A él se le deben los términos o la castellanización del lenguaje del deporte, tecnicismos como “primer y diez”, “las diagonales”, “anotación”, “castigo”, “hay un pañuelo”, “mariscal de campo” y muchos más que permitieron entender el juego. También hizo toda la traducción de los equipos, “acereros”, “empacadores”, “cuarenta y nueves”, “vaqueros”, “petroleros”, todos.
No permitía anglicismos, porque entonces el público no entendería el juego y mucho menos tendría el alcance que hoy tiene, jamás lo sintonizarían. Pasaron tres años para que los miembros y consejo del Salón de la Fama entendieran su transcendencia y su aportación.
Cultura, conocimiento es su legado y también es seguir con las grandes transmisiones con los comentaristas que hoy tenemos, Pepe Segarra, Antonio de Valdés, Enrique Burak, Álvaro Martín, entre otros. Es el primero que lo recibe a nivel mundial fuera de los Estados Unidos, con él se abre otro camino. Su inducción será en agosto y habrá más que hablar de él. Hasta entonces.