Puede ser alucinante lo que voy a escribir pero de repente no dimensionamos los logros de nuestros deportistas o embajadores que ponen positivamente el nombre de México a nivel mundial. Cuando Hugo Sánchez fue a España, el jugador mexicano se impuso a muchos tabúes, no sólo porque iba de una liga considerada pobre por el resto del mundo como la mexicana, por decir lo menos, si no que había dudas de las capacidad del ariete para adaptarse al balompié europeo.
La historia seguramente ya se la saben, después de ser goleador y conseguir goles espectaculares con el Atlético de Madrid pasó a formar parte del equipo del Real Madrid y ganó cinco veces el título de goleo en España, con una temporada en la que los veintitantos goles que hizo, los firmó a un toque. Jugó al máximo nivel con uno de los equipo más importantes del planeta.
Lo mismo pasa en estos momentos con el piloto mexicano Sergio “Checo” Pérez, le ha costado mucho trabajo llegar a la posición donde está, y hoy en día es protagonista en la Fórmula 1, forma parte del mejor equipo del mundo en el automovilismo. De una u otra forma, comprando un asiento o no, Sergio se ha ganado ese lugar y permanencia.
Al igual que Hugo Sánchez, “Checo” tiene altibajos y lo que no entiendo porqué se critica tanto ese desfase, porqué se hace menos o se trata de ningunear lo que hace el piloto jalisciense. A Hugo se le criticó mucho cuando fallaba, por momentos se olvidaban quien era y el gran nivel alcanzado.
Checo aún está en la cumbre, no hay que perder de vista que en el mundo sólo hay 20 personas de más de 8 mil millones que somos en el planeta que manejan un auto fórmula 1 cada fin de semana. Checo es uno de ellos.