“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no podrás engañar a todo el mundo todo el tiempo”. Esta es una frase atribuible a Abraham Lincoln, aunque se debate si en realidad la dijo, resulta irónico en esta coyuntura que el presidente más querido de la historia de los Estados Unidos lo hubiera dicho, cuando hoy la política electoral en ese país está llena de mentiras que alimentan la polarización, donde dos palabras parece significar todo lo malo que pasa en esa nación para un grupo de conservadores y extremistas: los migrantes.
Hoy una tragedia deja claro que fuera de ser un lastre son la solución, quizá la única.
No sólo el presidente Trump, sino un importante grupo de políticos, distribuidos a lo largo del territorio norteamericano han encontrado que atacar a los migrantes es sumamente rentable.
En Estados Unidos hay diversos grupos étnicos, pero los mexicanos son el grupo más numeroso, tanto legales como sin papeles, y su aportación a nuestro país es indiscutible. Los dólares enviados a México vía remesas que cada año rompe récords y se consolida como la principal fuente de ingresos del exterior hacia nuestro país.
Pero lo que también es innegable es su aportación a la economía de Estados Unidos, tanto en labores desempeñadas en las que sería imposible que otros la ofrecieran a precios que permiten que los habitantes de nuestro vecino país tengan servicios de los que no podrían disfrutar de otra manera, como son la mano de obra calificada en diversos sectores, no sólo el agrícola sino el industrial y de servicios, consumo donde los latinos y de manera importante los mexicanos, generan ingreso y pagan impuestos indirectos, por decir lo menos, así como empresarialmente ya que varios migrantes que llegaron sin un peso en la bolsa hoy son destacados hombres de negocios y generadores de empleos que consolidan la economía más importante del mundo.
Los recientes y tristes acontecimientos en Los Ángeles y diversas zonas del sur de California, donde se han presentado los incendios más catastróficos en la historia de esta importantísima zona, ícono mundial en diversas áreas, pero particularmente en la industria cinematográfica.
Los daños se calculan hasta el momento pueden llegar a 150 billones de dólares, con por lo menos 130 mil personas desplazadas, que podría tomará una década o más el recuperarse y ser reconstruido, pero ¿quién reconstruirá esta emblemática y cosmopolita ciudad?
Los migrantes mexicanos sin duda, ya que se trata de la fuerza de trabajo, con la mayor capacidad por número y por experiencia en el sector, ya que se calcula que en California el 40% del sector de la construcción son inmigrantes y dentro de este porcentaje los mexicanos representan la mayor proporción.
Más aún, seguramente habrá de necesitarse mano de obra de trabajadores de la construcción que hoy están en otras entidades de la Unión Americana, es decir importar migrantes desde el mismo territorio de nuestro vecino del norte, de otra manera ni los conocimientos ni los costos permitirían reconstruir todo lo devastado por el fuego.
Las escenas de los aviones Hércules y Sparta con contingentes de rescate mexicanos hacen aún más fuerte la contradicción del constante golpeteo a nuestro país de los días previos a esta tragedia, los mexicanos no sólo ayudan allá sino que somos solidarios ante lo adverso. Así, aunque la mentira se repitió muchas veces en los últimos meses electorales, la realidad es que no se puede engañar a todos todo el tiempo, los inmigrantes son indispensables para los Estados Unidos, en las buenas y también en las malas.