Dra. Bribrilia Cota Cabrera/Profesora Investigadora Universidad Anáhuac Querétaro.
Este enero cerró con el nivel más bajo de inflación desde el mismo mes en el 2021, y aunque el Banco de México estima una política monetaria prudente con una inflación anual en torno al 3.5%, es importante tomar en cuenta que dichas proyecciones están sujetas a riesgos; el más latente, los posibles cambios en la política comercial internacional.
Derivado de esto, las familias mexicanas pueden seguir protegiendo su dinero combinando ahorros e inversión. Se recomienda iniciar reduciendo deudas y ahorrando para metas específicas. Una propuesta sería aportar de manera voluntaria al fondo de ahorro para el retiro. La creación de un fondo de emergencia en una cuenta de ahorro de fácil acceso y con buenos rendimientos es también una buena opción y ni se diga priorizar la salud adquiriendo un seguro de gastos médicos o un seguro de vida que pueda ayudar a evitar gastos imprevistos grandes.
Es importante tomar en cuenta que cuando la inflación disminuye, también es común que los bancos centrales disminuyan las tasas de interés para estimular la economía, ante esta situación, las estrategias de inversión tendrían que ajustarse ya que, en el caso de las inversiones en renta fija como los cetes, disminuirán sus rendimientos con el tiempo.
Pese a esto, siguen siendo una opción segura en el corto plazo y si se cree que las tasas de interés seguirán bajando es buena opción pensar en bonos de largo plazo para asegurar una tasa más alta por varios años. La clave ante una situación como esta está en “no poner todos los huevos en la misma canasta”, los bienes raíces, por ejemplo, responden de manera diferente a los cambios económicos, protegiendo al inversor contra la inflación.
Independientemente de si la inflación baja o sube, invertir es fundamental para proteger el dinero, no solamente por su crecimiento, sino por la seguridad financiera que genera en el largo plazo.