Hace algunas semanas escribía de lo mucho que a los mexicanos nos duele que otros connacionales sean exitosos en el extranjero, no es mi caso.
Por ejemplo Hugo Sánchez o Luis García en el caso de los futbolistas, y recientemente, las opiniones divididas entorno al piloto mexicano Sergio Pérez. Lo cierto es que “Checo” realizó una carrera sólida después de 14 temporadas y su salida de Red Bull está significando un error por parte de la escudería al darle un asiento a un piloto inexperto como lo fue Liam Lawson, independientemente de lo engreído que fue se llegada y sus declaraciones de “no vengo a hacer amigos”, cuando hoy la comunicación en la Fórmula 1, es exactamente lo contrario.
El piloto neozelandés alega que necesitaba tiempo de adaptación, sin embargo, sabemos que en la Fórmula 1 no hay esa oportunidad e incluso podríamos decir que hay otros pilotos novatos que en su primera carrera demostraron que tienen la capacidad de ser grandes promesas en el máximo serial del automovilismo mundial.
A Sergio Pérez lo buscan otras escuderías como Cadillac quien lo tiene como principal candidato y el propio mexicano analiza otras posibilidades, esto habla de la gran capacidad de ser un piloto que después de cinco, equipos, 281 carreras corridas, 39 podios, seis victorias y un subcampeonato del mundo, el mexicano es reconocido para seguir en la Fórmula 1, él lo está pensando, seguramente antes de lo esperado veremos a Sergio Pérez, volviendo a subir a un monoplaza.
Queda como un gran enseñanza, por un lado, el menos precio de algunos y priorizan las banalidades, y por otro, el reconocimiento de las trayectorias, ponen a cada quien en su lugar.