La ministra Lenia Batres llegóa Querétaro dos horas y 20 minutos tarde a su propio ‘brigadeo’, ese ritual de los candidatos en la elección judicial donde buscan aplausos mientras reparten promesas. “No me hagan esto, no vengo para ser repudiada”, exclamó, como si el repudio no fuera el eco natural de quien deja plantado a su público y luego culpa a los organizadores por no tener el escenariolisto. Quizálaministra pensó que el tiempo, como la justicia en este país, puede esperar por los caprichos de los poderosos.
REFORMA JUDICIAL
El diputado del PAN, Guillermo Vega, adelantó que la reforma judicial en Querétaro se aprobará la próxima semana sin “madruguetes” ni “albazos”. ¡Vaya alivio! Nada de esas travesuras legislativas que tanto nos han emocionado en el pasado. El dictamen llegará el 15 de abril al pleno de la LXI Legislatura. La reforma será una calca fiel de la versión enviada desde la Federación: jueces y magistrados electos, adiós al Consejo de la Judicatura, hola al nuevo órgano de Administración Judicial y un año entero para tejer las leyes secundarias, porque en México las prisas son solo para los discursos. ¿El toque local? Nadie ganará más que la presidenta (un guiño a la austeridad que ya suena a disco rayado) y cero fondos o fideicomisos.
VUELTA A LA NORMALIDAD
Los trabajadores de Cadereyta bajaron las banderas de su huelga y ya entregaron las llaves de las instalaciones municipales. Las oficinas estuvieron cerradas todo el fin de semana, porque entre fumigaciones y revisiones, la burocracia necesita más tiempo para desempolvarse. Mientras tanto, la basura (esa eterna metáfora de promesas incumplidas) tuvo que esperar a hoy porque ni los camiones recolectores ni la buena voluntad parecen trabajar los fines de semana. El exhorto a no sacar los desechos fue casi poético: “aguántense, no acumulen”, como si la paciencia no fuera ya el deporte nacional. Así, entre banderas bajadas y servicios en pausa, Cadereyta nos regala una lección de gobernanza a la mexicana: todo se resuelve, pero siempre con retraso y un ligero olor a improvisación.