La Unidad Estatal de Protección Civil nos regala una perla de burocracia flamígera: no tienen facultades para vigilar las zonas donde los incendios forestales han carbonizado más de 3 mil 600 hectáreas. ¡Qué sorpresa! Su única misión, nos dicen, es apagar el desastre cuando el 9-1-1 suena, como si los árboles pudieran mandar un WhatsApp preventivo. ¿Vigilar? ¡Eso es para otros! ¿Investigar? ¡Ni hablar! Si un incendio, como el del Cimatario, fue provocado, que lo resuelvan “esas otras instituciones”. Mientras los ambientalistas claman por acción, la Unidad de Protección Civil nos deja una lección: prevenir no es lo suyo.
QROBÚS CRECE
El “crecimiento exponencial” de El Marqués, con sus fraccionamientos brotando por todo el territorio, exige que la movilidad no se quede en el discurso; por ello, la Agencia de Movilidad de Querétaro expuso una nueva estrategia: expandir rutas suburbanas en Pedro Escobedo, Santa Rosa Jáuregui y El Marqués. Las rutas al aeropuerto y nombres tan poéticos como T01 y T12 son el orgullo de la gestión, pero falta mucho. El transporte público se extiende por el estado mientras aún padece fallas en la zona metropolitana. Por ahora, Querétaro sigue rodando, lento pero seguro, en su cruzada por descongestionar el presente mientras el futuro se construye… a vuelta de rueda.
CÁMARAS ‘PATITO’
La Canacope ha desenmascarado a cuatro “cámaras patito” que, sin rubor ni registro oficial, estafan a incautos emprendedores con promesas de beneficios. Quince denuncias, ni más ni menos, ha interpuesto el presidente Eduardo Chávez Hidalgo, quien parece decidido a limpiar el corral de estas aves de rapiña empresariales. Mientras las cámaras pirata despluman a los confiados, las tiendas de productos chinos proliferan como hongos tras la lluvia, vendiendo baratijas de dudosa calidad y aún más dudosa legalidad. Chávez ya agendó una reunión con el coordinador del Bienestar económico, César Hernández, para poner freno a este bazar de lo improbable. Porque, claro, en un estado que presume modernidad, no podemos permitir que el comercio sea un mercadillo de espejitos y fraudes.