La propuesta de reducir la jornada laboral a 40 horas semanales ha desatado el debate. Mientras en el Congreso nacional se cuece la iniciativa, en la Legislatura queretana las opiniones se dividen entre quienes ven en ello un paso hacia la utopía del descanso y quienes temen que sea un tropezón en la carrera por la competitividad. La clave estará en encontrar un punto medio donde los trabajadores ganen calidad de vida sin que las empresas pierdan la camisa. Al fi nal, el tiempo es el recurso más democrático: todos lo queremos, pero nadie sabe bien cómo repartirlo sin que alguien salga trasquilado.
CADEREYTA
En el escenario de Cadereyta de Montes, donde las tensiones entre la comunidad de Boyé y la alcaldesa Astrid Ortega Vázquez han escalado, emergió un insospechado mediador: Martín Arango, presidente del Comité Directivo Estatal del PAN. Arango se ofreció a tender puentes donde, al parecer, solo hay precipicios. La inconformidad de los habitantes de Boyé con la Administración municipal ha ido creciendo, y Arango, con un olfato político ha decidido intervenir. Su oferta de mediación no es solo un gesto de buena voluntad, sino una astuta jugada de ajedrez político.
QROBÚS
La Agencia de Movilidad del Estado de Querétaro (AMEQ) asegura que las sanciones a los concesionarios de Móvil Qrobús llueven a diario; pero no se trata solo de castigar por castigar; según Gerardo Cuanalo, estas medidas son la varita mágica para garantizar un servicio que, si no es de cinco estrellas, al menos no deje a los usuarios varados en la banqueta. Pero, en el fondo, los usuarios no quieren sanciones espectaculares; quieren un camión que llegue a tiempo. Eso, señores de la AMEQ, no se logra solo con multas, sino con una coreografía impecable entre concesionarios, choferes y un sistema que no deje a nadie esperando bajo el sol.