Después de ver el homenaje que le ha hecho la organización de “Roland Garros” a Rafael Nadal, sólo el tiempo, y quizá ni eso, dará una dimensión real de lo que ha significado este hombre fenómeno del tenis en la historia del deporte. Quedará el recuerdo de su entrega, su fuerza mental para aniquilar rivales, la búsqueda de la perfección, el dominio del deporte en la superficie de polvo de ladrillo, su resiliencia y finalmente su capacidad de entender el juego, de definir cada partido.
Así como Francia le ha dado tributo a Philipe Chatrier como un tenista que dejó huella en el tenis de ese país, y la cancha central de Roland Garros lleva su nombre, es la misma Francia la que se ha rendido a los pies del mejor tenista que sus pistas han podido ver, Rafael Nadal. Esos más de 15 mil espectadores vitoreando a Rafa con sus playeras color arcilla, incluyendo al padre de Roger Federer, fue el marco ideal para una gran despedida.
Durante más de 20 años, Nadal devolvió cada peso que el público pagó en ese gran slam y los 14 títulos obtenidos ahí, seguramente serán insuperables. Al homenaje llegaron sus amigos, grandes rivales, otros tres fenómenos, Roger Federer, Novak Djokovic y Andy Murray; el complemento ideal para no contener tantas lágrimas de emoción derramadas por Rafa, cada una de ellas significan cada tiro ganador en la arcilla parisina.
Merecido y qué tanto puede un solo hombre cargar con tanto alago, sólo estos combatientes modernos pueden con eso y más, ¿cuándo volveremos a ver a alguien así?, con ese talento, esa mentalidad y esa efectividad para triunfar, ¿cuándo?, se acabó la mejor era del tenis, adiós Rafa y gracias.