Estamos a menos de un año de la Copa del Mundo que se jugará en nuestro país y el trabajo que está realizando la selección mexicana de futbol dirigida por Javier Aguirre, tal como sucede todo el tiempo, es cuestionada por su pobre desempeño en algunos partidos como el de Suiza, pero le gana a Turquía y se habla de un gran mejoría, sin embargo, arranca la Copa de Oro, vencen a Panamá y se vuelve a decir que el equipo no funciona, no tiene variantes. Me parece que quienes tienen la fortuna de opinar cuando están al frente de un micrófono o “una máquina de escribir”, lo hacen con muy pobre capacidad de análisis.
Siempre he pensado que hay que estar adentro o en el núcleo del equipo para entender exactamente lo que está sucediendo con los jugadores o el cuerpo técnico. Es una labor periodística que pocos hacen y en su mayoría, hay quienes se limitan a suponer las cosas cuando ven un partido, no analizan los rivales y otras circunstancias, es decir, son superfluos. Así se ha manejado el periodismo deportivo por muchas décadas.
Creo que la labor de quienes han vivido el deporte por dentro, dan aportaciones interesantes; daré algunos ejemplos: Ricardo Ferreti y por momentos Ricardo Lavolpe, dos entrenadores hoy convertidos en analistas. Ellos saben y han comentado que la selección está en un proceso, pueden estar de acuerdo o no, sin embargo no se apresuran, formalizan su comentario entorno a lo que ven, sin suponer. Me da la impresión que los nubarrones que generan los que opinan, lo hacen para forzar polémicas que no van a ningún lado, ya en otra ocasión esos análisis por “encimita” han corrido entrenadores, no los dejan trabajar, le llenan la cabeza a los directivos de tonterías. Dejemos que terminen los procesos. No la tiene fácil el Vasco, y menos si se critica desde la frivolidad y la distancia.