La iniciativa ‘No más escuelas patito’, impulsada por el diputado independiente Enrique Correa Sada y el grupo legislativo del PAN, es un intento por poner freno a un problema que, aunque no es nuevo, sigue lacerando la confianza en el sistema educativo de Querétaro. La propuesta de reformar el Código Penal para tipificar como fraude específico la oferta de educación sin Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE), con penas de cuatro a ocho años de prisión, apunta a una verdad incómoda: las “escuelas patito” no solo estafan bolsillos, sino que roban sueños y perpetúan desigualdades.
VIOLENCIA POLÍTICA
La calma que presume el presidente municipal de Ezequiel Montes, Iván Reséndiz Ramírez, frente a las dos demandas en su contra por presunto abuso de poder y violencia política en razón de género, es tan llamativa como cuestionable. Reséndiz Ramírez asegura que las denuncias son “infundadas” y “políticamente motivadas”, atribuyéndolas a un bloque opositor que, según él, ejerce su derecho a disentir. Mientras tanto, su aparente sosiego podría interpretarse no como confi anza, sino como indiferencia ante un problema que, de fondo, cuestiona la calidad democrática de su gestión.
AJUSTES
La noticia de un ajuste al cárcamo de Paseo 5 de Febrero deja un extraño sabor de boca. No es un problema técnico, nos dicen, sino un error de diseño que permitió al agua infi ltrarse al cuarto de máquinas, superando la capacidad de desalojo de las bombas. En otras palabras, alguien olvidó que el agua busca el camino más bajo, y el cuarto de máquinas, ubicado por debajo del nivel de las aguas, se convirtió en una piscina improvisada. La solución propuesta (elevar la estructura, aumentar de dos a siete bombas y automatizar el sistema) parece lógica, pero plantea preguntas incómodas. ¿Cómo es posible que un proyecto de esta envergadura haya pasado por alto un detalle tan elemental?
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