La iniciativa de Ley de Bienestar Animal presentada por el gobernador Mauricio Kuri es un gesto que, en el papel, posiciona a Querétaro como un referente en la protección de los animales. Reconocer a los animales como seres sintientes, prohibir prácticas crueles como los collares de castigo o la venta por internet, y establecer sanciones por maltrato y negligencia son medidas que resuenan con una sociedad que aspira a ser más empática y justa; sin embargo, construir valores, como dice Kuri, es más difícil que levantar puentes. Si esta iniciativa se acompaña de recursos, voluntad política y un enfoque práctico, podría ser un parteaguas. De lo contrario, será solo un aplaudible discurso que los animales, sin voz, no podrán celebrar.
DURA CRÍTICA
El diputado independiente Ulises Gómez de la Rosa criticó severamente la gestión de Mauricio Hernández Núñez al frente de la delegación del Bienestar en Querétaro, a quien Gómez describió como un político reciclado tras un fracaso en Guanajuato. Las acusaciones de Ulises Gómez no son menores: un delegado que prioriza su actividad política en Guanajuato, visitas esporádicas a los municipios queretanos y una administración marcada por presuntas irregularidades, como nombramientos de funcionarios sin experiencia y una promoción defi ciente de programas clave, como el de apoyo a personas con discapacidad.
ESPERANZA
La compraventa de los Gallos Blancos de Querétaro enciende una chispa de esperanza para la afición queretana. El gobernador Mauricio Kuri celebró la permanencia del equipo en Querétaro, pero la verdadera prueba no está en la transacción fi nanciera, sino en cómo esta nueva administración traduce el capital en un proyecto que honre la pasión queretana. Modernizar la infraestructura y fortalecer las categorías inferiores son grandes metas, pero sin un plan transparente y una ejecución sólida, corren el riesgo de quedar en promesas vacías. Los Gallos no necesitan solo dinero; necesitan visión y compromiso con una afi ción que no se cansa de soñar, pero que ya no tolera decepciones.