Recuerdo que por 1999, en una conferencia de prensa en la que el entonces entrenador del equipo Universidad (Pumas), Miguel Mejía Barón, ante el debut exitoso de un joven promesa, José Luis “Parejita” López, lo primero que mencionó fue, le voy a pedir a todos los medios de comunicación que “no lo echen a perder; no entrevistas, no especiales, saquen fotos de él, las del partido y no más. Es un jugador joven al que queremos llevar paso a paso”.
A veces la fama es muy difícil de asimilar, de entender y sobrellevar, quien no la sepa controlar, la misma pasará como llegó y el resultado final es terminar en la ruina, emocional y económica. Hay muchos ejemplos en el deporte, el “Parejita” es uno de esos casos. Quizá actualmente viva bien, durante su carrera el talento lo llevó a tocar la gloria, sin embargo, la misma fama lo destruyó. Si usted utiliza el Google para citarle, aparece como un deudor alimentario; la verdad es que los medios lo llevaron de la mano a un espacio que no era real y descuidó su disciplina, es decir, lo que hizo que en su momento fuera el gran jugador que se esperaba, nunca lo fue.
Traigo este ejemplo a nuestros tiempos porque veo a los medios de comunicación con esa ganas de llevar al estrellato a dos jóvenes deportistas, de explotarlos mediáticamente, el clavadista Osmar Olvera y el ciclista Isaac del Toro. Hoy creo que es más peligroso por lo expuestos que están a las plataformas electrónicas de información. Confío en tres factores importantes para que no se pierdan y cumplan sus sueños, Osmar de un oro olímpico e Isaac la posibilidad de ganar un Tour de Francia: Disciplina, dedicación y que sean mentalmente fuertes. Quien esté cerca de ellos, cuídenlos por favor.