El viernes pasado fuimos testigos de un hecho lamentable en el marco del Primer Informe de Actividades de la LXI Legislatura, el grupo parlamentario de Morena decidió levantarse de la sesión, cerrando los oídos al diálogo y negándose a escuchar lo que no coincide con su visión limitada de la política; mientras que un día antes un regidor de su mismo partido se lanzó con acusaciones sin fundamento, asegurando que se paga a los medios para que hablen mal de ellos.
Este tipo de actitudes y declaraciones reflejan la intolerancia y la cerrazón que caracterizan a ese partido. No soportan la crítica, no reconocen el valor de la diferencia y, cuando algo no les gusta, prefieren huir que dar la cara; no son más que otro ejemplo del estilo de Morena en cualquiera de sus niveles: señalar, victimizarse y desprestigiar, en lugar de asumir responsabilidades.
Lo hemos visto a nivel nacional: insultos, humillaciones, incluso violencia física dentro del Congreso. Morena está hecha de show y demagogia, de palabras huecas y de mal gobierno.
Lo grave de su conducta en Querétaro es que olvidan que no representan únicamente sus intereses partidistas, sino a todas y todos los queretanos. Dejar vacía la silla que les fue confiada por el voto ciudadano es un acto de irresponsabilidad y, como bien lo dijo el diputado Memo Vega, no es un acto de dignidad, sino de cobardía política. Esa falta de compromiso con el debate público es una traición a la confianza ciudadana.
En Acción Nacional tenemos claro que el diálogo es la base de la política, la esencia misma de la democracia y la condición indispensable para construir acuerdos que beneficien a la sociedad. Sin diálogo no hay política, y sin política no hay futuro. Morena podrá insistir en sus espectáculos, pero Querétaro exige seriedad, exige compromisos y exige resultados.
El modelo queretano del bien común parte justamente de esa visión: de escuchar todas las voces, aunque no pensemos igual, porque solo con apertura se logra el avance. Los gobiernos y legisladores de Acción Nacional han demostrado con hechos que se puede construir con diálogo, responsabilidad y resultados tangibles para la gente. Esa es la diferencia que nos distingue y que seguirá marcando el rumbo de nuestro estado.
Querétaro merece políticos valientes, no actores de un espectáculo barato. Merece representantes que se queden a debatir, no que abandonen su responsabilidad. Merece gobiernos y legisladores que trabajen de la mano de la ciudadanía, con visión de futuro y no con ocurrencias pasajeras. En Acción Nacional seguiremos cumpliendo esa tarea: cuidar a Querétaro con seriedad, con resultados y con el compromiso inquebrantable de poner siempre por delante el bien común.