Otra semana, otro escándalo y otra vez Andy López Beltrán señalado por presuntos actos de corrupción, hoy ahora se habla de posibles nexos con operaciones de huachicol desde Houston, luego de acciones e investigaciones realizadas por autoridades de Estados Unidos. Ya son demasiadas coincidencias, demasiados silencios y demasiadas explicaciones que nunca llegan. Cuando los escándalos se repiten una y otra vez alrededor de los mismos círculos, dejan de parecer casualidades y comienzan a retratar un sistema.
Morena prometió una transformación moral del país, pero la única transformación visible es la de la corrupción convertida en costumbre, en institución; lo que antes indignaba, hoy intentan normalizarlo; lo que antes se investigaba, hoy se minimiza; lo que antes se castigaba, hoy se protege si pertenece a la pANDYa correcta. Siempre son los mismos nombres, siempre el mismo color, siempre la misma estrategia: negar, distraer y culpar a otros mientras México paga las consecuencias.
Lo más grave no es solo el daño económico o político, sino la manera en que se institucionaliza la impunidad desde un gobierno federal que no sabe de resultados, de transparencia ni de lógica. Cada semana mientras salen nuevos señalamientos, las familias viven inseguridad, los emprendedores enfrentan incertidumbre y millones de ciudadanos observan cómo usan el poder para encubrir en lugar de servir.
Ni México ni Querétaro merece esto. No merecemos un país secuestrado por la incompetencia y la corrupción, y por eso debemos cuidar lo que sí funciona, defender los gobiernos como los de Acción Nacional que dan resultados y levantan la voz frente a quienes están destruyendo la confianza pública. No podemos seguir así, y desde Querétaro debemos mostrar que hay otro camino, el camino que el país necesita, con instituciones fuertes, gobiernos honestos y ciudadanos decididos a no aceptar como normal lo que claramente está mal.