Hoy, educar significa mucho más que transmitir conocimientos: es formar seres humanos capaces de transformar su realidad. En un mundo marcado por cambios tecnológicos, ideológicos, políticos y sociales, la educación enfrenta retos profundos. Por ello, debemos reinventarnos, conectar con los jóvenes, comprender sus inquietudes y crear experiencias que los inspiren a convertirse en verdaderos agentes de cambio.
Durante el semestre 2025-A, al trabajar con estudiantes del Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro (COBAQ), descubrí en ellos una generación vibrante, creativa y comprometida con su entorno. A través del Aprendizaje Basado en Problemas (ABP), no solo se acercaron a las Ciencias Sociales, sino que vivieron el reto de proponer soluciones a problemáticas reales: organizar campañas de limpieza en sus comunidades, convocando a la ciudadanía; identificar zonas con mayor incidencia delictiva, gestionar apoyos ante instancias gubernamentales y recaudar fondos para instalar reflectores; o bien, crear grupos de rescate animal, difundiendo en redes sociales la importancia de una tenencia responsable y promoviendo la adopción consciente.
Cada acción se convirtió en una lección de vida. Verlos reflexionar, investigar, colaborar y actuar confirmó que, cuando se les escucha y se les da voz, los adolescentes son capaces de mover al mundo. Esta experiencia demuestra que formar ciudadanos críticos, empáticos y solidarios no es una utopía, sino una realidad posible.
Como docentes quizá no tengamos todas las respuestas, pero sí la certeza de que, desde nuestra práctica en el COBAQ, podemos sembrar semillas que transformen el futuro. Por eso, ¡COBAQ es la mejor Prepa!