La explosión de una pipa cargada con 70 mil litros de gas en la capital del país, no es solo un titular efímero, sino un recordatorio incendiario de nuestra negligencia colectiva. Mientras la Ciudad de México llora sus pérdidas y cuenta sus heridos, en Querétaro nos miramos al espejo preguntándonos: ¿Estamos realmente a salvo de un desastre similar, o solo estamos esperando que el fuego nos alcance? Hablemos claro: las regulaciones sobre el transporte de materiales peligrosos en Querétaro existen, pero ¿son más que un catálogo de buenas intenciones? La Ley de Transporte del estado y las normas federales de la SICT exigen inspecciones periódicas a las pipas, pero ¿quién verifica que se cumplan?
SIN DEUDORES
La diputada panista Leonor Mejía Barraza anunció una propuesta que suena a guillotina para los irresponsables: vetar a deudores alimentarios de cualquier puesto en el Gobierno. “Que todo servidor público sea un agente de cambio”, y que no se normalice el incumplimiento de obligaciones que dejan a miles de infantes con el estómago vacío y el futuro hipotecado. El Registro Nacional de Obligaciones Alimentarias (RNOA) (ese catálogo de morosos que ya opera en Querétaro desde septiembre de 2024) tiene un talón de Aquiles: de los 118 deudores listados en el estado, apenas uno ha soltado el billete; además, el 75 por ciento de los hijos de separados no ven ni un peso de pensión, según datos nacionales, estas medidas necesitan dientes, no solo selfis en comisiones.
REGRESA EL AGUA
Luego de una compleja semana sin servicio normal de agua potable en cientos de colonias de la zona metropolitana, a partir del sábado, el servicio potable “empezará a regularizarse”. La presa Zimapán acaba de cerrar compuertas tras un desfogue federal orquestado por la Conagua desde el 5 de septiembre, y ahora, con un millón de litros diarios repartidos en 60 pipas (un chorrito generoso para 300 colonias sedientas), la normalidad asoma como un oasis en día de tandeo. “Vamos a ayudar en lo que se pueda” con los recibos, prometió el gobernador Mauricio Kuri, mientras se inspecciona las presas que están al 97 por ciento de capacidad.