El primer informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido reconocido aún por los críticos más fervientes de la 4T. Entrega de resultados, continuidad de lo que funciona y darle un sello propio a su administración son los elementos más mencionados como positivos de los primeros 11 meses de administración. Por años muchos se preguntaban, escépticos, sí México estaba preparado para que lo gobernara una mujer, la respuesta ha sido clara, nuestro país siempre necesitará una persona seria y con visión de estado para llevar las riendas, en este caso Claudia Sheinbaum la primera presidenta del país.
La continuidad al proyecto de la 4T, o lo que también se ha denominado la construcción del segundo piso de la transformación, se ha reflejado en al menos tres políticas: 1) Continuar con el incremento del salario mínimo, que para 2025 aumentó en 12 por ciento con el consenso de los sectores patronal y de los trabajadores, 2) Continuidad de la política social y la transferencia de recursos por vía de programas para beneficiarios universales, donde el gobierno presidenta Sheinbaum ha creado y opera ya tres nuevos apoyos, uno que establece una pensión universal para mujeres entre 60 y 64 años que ya beneficia a más de un millón de mujeres, otro denominado “Salud Casa por Casa” que beneficia a adultos mayores y personas con discapacidad, así como las “Becas Rita Cetina” para estudiantes de secundaria, que se extenderá también a los de primaria y preescolar; 3) Así también continúa con la inversión en infraestructura ferroviaria de pasajeros.
Distingue al actual gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum la nueva estrategia contra el crimen organizado, que incluso un día después de su informe dio un nuevo golpe al huachicol fiscal mediante la captura de un alto funcionario de la Secretaría de Marina y aduanas, así como empresarios involucrados, mandando un mensaje no sólo a la delincuencia sino a quienes desde el gobierno se han coludido con esta. En algo que tiene un sello personal por parte de la Presidenta es la creación de los “Centros de Educación y Cuidado Infantil” que reinstauran la operación de las estancias infantiles pero con un nuevo elemento formativo y no solo de guardería. Así también, se empezó con la construcción de 180,000 viviendas, que se proyecta serán 1.2 millones al final del sexenio.
En lo económico el gobierno federal mantiene una política de finanzas públicas responsables, que sin duda han ayudado a mantener el peso como una moneda fuerte, sin que sea la única razón, pero que mucho ayuda a la estabilidad de nuestra divisa. La inflación sigue a la baja, lo que en buena medida es responsabilidad el Banco de México, pero lo cierto es que la Presidenta ha estado cooperando en lo que le corresponde, llegando a acuerdos con las principales tiendas de autoservicio para no aumentar precios de productos de la canasta básica (Pacto Contra la Inflación y la Carestía) así como el acuerdo también refrendado con gasolineros para mantener el precio de la gasolina magna en 24 pesos máximo.
En los temas internacionales, México ha tenido que lidiar, como el resto del mundo, con los embates del presidente de Estados Unidos, en una versión mucho más agresiva tanto en temas comerciales como migratorios en comparación con su primer periodo como mandatario. El manejo de la presidenta ha sido muy cauteloso y a la vez inteligente, sin permitirse el lujo de perder la calma ante los cambios abruptos de políticas arancelarias entremezcladas con amenazas, pero en lo concreto logrando pactos comerciales que nos favorecen más que a todos los grandes exportadores que envían productos a Estados Unidos.
El primer año de la presidenta refrenda que tiene claridad de cómo llevar a buen puerto el futuro de la nación, con seriedad, con inteligencia y con sobriedad. Vienen por delante muchos retos en lo interno y en la relación con Estados Unidos que es volátil e inestable por la personalidad del liderazgo en aquella nación con quien revisaremos el acuerdo comercial en 2026, mientras que se habrá de evaluar cómo funciona en la operación el nuevo Poder Judicial, que está obligado a hacerlo mejor que los que se fueron, así también que se tendrá que trabajar en el proyecto de una reforma electoral, un nuevo marco aduanero y probablemente un replanteamiento de la naturaleza de las fiscalías estatales. La presidenta Sheinbaum ha demostrado visión, tiene un respaldo amplio de los mexicanos y asegura que estamos bien y estaremos mejor, una lideresa que contestó la pregunta que por tanto tiempo se hicieron muchos, ¿Estábamos preparados para que gobernara una mujer? O ¿Había una mujer preparada para gobernar? La respuesta fue sí.