Mtro. Mario Alberto Cervantes Mora/División de Ciencias de la Salud Terapia Física y Rehabilitación
Universidad Anáhuac Querétaro
La actividad física en la edad adulta es clave para un envejecimiento saludable. Más allá de la estética, a nivel músculo-esquelético, combate la sarcopenia (pérdida muscular) y la osteoporosis, manteniendo la fuerza y autonomía. Fortalece articulaciones y previene el dolor lumbar. A nivel cardiovascular, mejora la presión arterial, el perfil lipídico y la sensibilidad a la insulina, disminuyendo el riesgo de enfermedades metabólicas.
En la salud mental, reduce el estrés, la ansiedad y la depresión, protege la función cognitiva y mejora la calidad del sueño. Según la Organización Mundial de la Salud, quienes no hacen suficiente ejercicio tienen entre un 20 % y 30 % más riesgo de mortalidad que quienes sí lo hacen. Sin embargo, el 31 % de los adultos no alcanza los niveles recomendados de actividad física, lo que genera altos costos para la salud pública.
La clave está en la regularidad y la adecuación. Caminar a paso vivo, nadar, entrenar fuerza moderada o el yoga son excelentes opciones. Consultar con un profesional garantiza una práctica segura y personalizada. Invertir en movimiento; es mejorar tu vida.