Era un domingo del 2 de octubre de 2005 cuando una generación de jóvenes de la selección mexicana sub 17 se pararon con arrojo, fuerza y determinación para ser campeones del mundo en el Mundial de la especialidad jugado en Perú y lo hicieron. Nadie lo imaginaba, sólo ellos y su entrenador Jesús Ramírez con quien empezaron un proceso donde se aprovechó el gran talento de jugadores y se le inyectó un trabajo psicológico basado en la fuerza mental mismo que no había existido en las selecciones menores que habían disputado un torneo de ese calibre.
México llegó a la final ante Brasil, selección que también tenía otra gran generación de jugadores, bueno, ellos siempre, pero en ese entonces también salieron muchos grandes representantes del balompié carioca, por citar a uno, Marcelo Viera, el reconocido lateral derecho del Real Madrid.
Por el representativo nacional, Giovanni Dos Santos, Patricio Araujo, Carlos Vela, Javier Hernández, Efraín Juárez, el queretano Enrique Esqueda, entre otros que se perdieron en el camino pero que siempre serán recordados como una generación dorada. Fue el segundo trofeo de la FIFA ganado por México en un torneo internacional, el primero fue en la Confederaciones de 1999 en casa, también ante Brasil, y la medalla de oro en los olímpicos de Londres 2012 de igual forma ante Brasil, siendo estos los resultados más grandes a nivel selecciones nacionales.
Actualmente, México está en disputa del mundial sub 20 en Chile, empezó con dos empates ante Brasil y España, le falta Marruecos para avanzar, con Gilberto Mora al mando, gran promesa del futbol mexicano, ojalá estemos hablando otra vez de una generación dorada.