El gobernador Mauricio Kuri González hace bien en advertir a la militancia panista contra el pecado capital de la confianza excesiva. Rumbo a 2027, Querétaro y Aguascalientes aparecen como fortalezas del PAN, pero Kuri recuerda que las victorias no se decretan en sondeos, sino en el terreno, con unidad y esfuerzo sostenido. Esta postura no solo refleja madurez política, sino que contrasta con el triunfalismo que ha hundido a otros partidos en el pasado, invitando a cuestionar si el PAN ha aprendido de lecciones nacionales donde la división ha sido el peor enemigo. Kuri eleva el debate al afirmar que la causa no es el partido, sino Querétaro mismo, un recordatorio oportuno de que la política debe servir al bien común, no a egos o facciones.
UN RETO
En bastiones conservadores como Querétaro y Aguascalientes, donde las encuestas no favorecen tanto, el secretario general de Morena en Querétaro, Alejandro Pérez Ibarra intentará transformar la adversidad en “reto”, un eufemismo que invita a cuestionar si Morena ha subestimado la resistencia local o si, efectivamente, su trabajo territorial puede revertir la inercia panista. La clave, según el dirigente, radica en el contacto directo con la ciudadanía: visitas a colonias olvidadas, crecimiento semanal del padrón de afiliados y fortalecimiento de comités seccionales. Si Pérez Ibarra y su equipo logran redoblar esfuerzos sin caer en el dogmatismo, Querétaro podría convertirse en un laboratorio de transformación. De lo contrario, 2027 podría recordarnos que las encuestas son efímeras, y la verdadera victoria se gana puerta a puerta, no en los titulares.
BUEN EJEMPLO
Querétaro emerge como un oasis de responsabilidad financiera bajo la batuta del gobernador Mauricio Kuri González y el secretario Gustavo Leal Maya. Las calificaciones Triple A de agencias como Moody’s, Fitch y S&P no son un accidente, sino el fruto de una gestión que prioriza la transparencia (evidenciada por cero observaciones de la ASF) y un crecimiento histórico de ingresos del 54 por ciento, elevando el presupuesto de 39 mil 597 millones a más de 60 mil millones de pesos. Esta solidez, con el primer lugar en autonomía fiscal (21.8 por ciento de ingresos locales), cuestiona el modelo dependiente de transferencias federales que prevalece en el país, recordándonos que la verdadera independencia económica se construye con disciplina, no con discursos.