En su visita a Querétaro, Jorge Romero, presidente nacional del PAN, señaló que el relanzamiento partidista, fruto de un año de autocrítica profunda, no es solo un cambio cosmético: representa una promesa de renovación que podría revitalizar a un instituto político con historia, pero también con desgastes acumulados. Las elecciones no se ganan en el aire virtual, sino en el suelo, con sudor y contacto directo. Su énfasis en construir “el mayor ejército de tierra” para 2027 no es solo retórica; es un reconocimiento de que reconectar con la ciudadanía exige tocar puertas, escuchar y sudar la camiseta, lejos de las simulaciones que tanto abundan en la arena partidista.
SELECCIÓN
Al garantizar que los aspirantes a la gubernatura en 2027 (esos “cinco fantásticos” como Felipe Macías, Agustín Dorantes, Marco Del Prete, ‘Chepe’ Guerrero y Luis Nava) se someterán a nuevos métodos de selección, Romero apuesta por la unidad como antídoto contra las divisiones internas que han lastrado a otros partidos. La asamblea de noviembre, con reformas estatutarias que incluyen primarias abiertas, encuestas, votaciones internas y métodos mixtos, promete democratizar el proceso, abriendo las puertas a una selección más inclusiva y meritocrática. ¿El resultado? Supuestamente, la unidad total, donde todos caben en el gran proyecto queretano… o eso prometen.
SIN PROYECTO
La UAQ no ha solicitado el predio del antiguo Hospital General porque simplemente no tiene un proyecto integral ni los recursos para transformarlo en algo útil. ¿Por qué apresurarse a reclamar un terreno con edificios en ruinas, destinados a la demolición por daños estructurales que representan un peligro inminente? La rectora de la UAQ, Silvia Amaya Llano, lo explicó con claridad: sin un plan concreto que involucre a la Facultad de Medicina y otras áreas de salud, pedir el espacio sería un acto de irresponsabilidad.