Este ha sido un año de expansión histórica para el Aeropuerto Internacional de Querétaro (AIQ), consolidándose como un pilar del crecimiento comercial y logístico del Bajío. La estrategia de conectividad ha sido clara: apuntar a destinos clave para el negocio y el turismo, al tiempo que se impulsa el fundamental crecimiento del manejo de carga.
En el frente de pasajeros, el AIQ ha expandido su red de manera crucial: la ruta a Madrid (Iberojet) nos convirtió en hub de acceso a Europa; mientras que las nuevas conexiones a Los Ángeles (LAX) y San Antonio, junto a la ya fuerte presencia en Chicago, fortalecen nuestro puente con EE. UU. Además, la reactivación en Acapulco inyecta vitalidad al turismo nacional.
Paralelamente, el AIQ ha registrado un notable crecimiento en el volumen de carga, reflejando la solidez de las industrias de Querétaro, especialmente la aeronáutica. Esta doble expansión —nuevos destinos de pasajeros y aumento de capacidad de carga— es la prueba del dinamismo económico de la región. El AIQ no solo mueve personas, sino el futuro comercial y global del Bajío.