Mtra. Anel Bauer Cataño/Coordinadora de la Escuela de Turismo Internacional
Universidad Anáhuac Querétaro
El turismo religioso es una experiencia que conecta historia, cultura y espiritualidad, además de ser un viaje motivado por la fe. De acuerdo con ONU Turismo, más de 300 millones de personas al año recorren el mundo motivadas por peregrinaciones, visitas a santuarios y celebraciones tradicionales.
En México, la Basílica de Guadalupe recibe más de 15 millones de visitantes anuales, confirmando que la dimensión espiritual también es un fenómeno social y económico. Pero más allá de las cifras, este tipo de turismo genera diálogo entre culturas y permite comprender la diversidad de creencias que dan forma a nuestras comunidades.
Querétaro se ha consolidado como referente nacional en turismo religioso, con un 50% de la actividad turística en la región. Por otra parte, la integración del municipio de Querétaro a la Red Mundial de Turismo Religioso fortalece una vocación que ya formaba parte de su identidad histórica.
En la Sierra Gorda, por ejemplo, el Camino de San Junípero Serra propone diez rutas que recuperan el legado misionero en un recorrido entre montañas y misiones franciscanas. El llamado Camino Iniciático, un recorrido de 127 kilómetros que recorre Pinal de Amoles, Landa de Matamoros, Arroyo Seco y Jalpan de Serra, atraviesa la biósfera y retoma la figura del apóstol Santiago, invitando a la contemplación y al encuentro interior.
El turismo religioso no solo moviliza visitantes; activa memoria, diseño de experiencias y resignificación del territorio. En Querétaro, representa una oportunidad para valorar el patrimonio cultural desde una mirada contemporánea, donde tradición y comunidad dialogan con el presente.