El gobernador Mauricio Kuri González presumió a la Policía Estatal de Querétaro como una de las mejores del país. Su compromiso con el equipamiento y la capacitación constante es una apuesta que ha rendido frutos visibles en la reducción de la incidencia delictiva. Sin embargo, el mandatario también fue honesto: la seguridad no se detiene. Por más avances que haya, los retos son permanentes. Los elementos cargan hasta 30 kilos de equipo bajo el sol queretano y en jornadas agotadoras. Confiar en la Policía no es un favor; es corresponsabilidad. Kuri hace bien en reforzar a quien pone su vida en riesgo todos los días.
SIN LICENCIA
La Secretaría de Seguridad Ciudadana pronto exigirá el certificado de no inscripción en el Registro Nacional de Obligaciones Alimentarias para otorgar la licencia de conducir. Se suma así al decálogo del Gobierno estatal que busca cerrar puertas a deudores alimentarios en empleo público, proveeduría y programas sociales. Es una medida correcta y necesaria. Los niños y niñas en etapa vulnerable no pueden esperar a que sus padres cumplan por voluntad propia. Obligar a los deudores a enfrentar consecuencias concretas en su vida diaria es una forma efectiva de priorizar la manutención sobre la comodidad. La protección infantil se mide por resultados, no solo por decretos.
GUARDIA NACIONAL
El general brigadier Ricardo Meléndrez Cervantes llegó a Querétaro con experiencia probada y una clara prioridad: la seguridad de la carretera México-Querétaro, arteria que soporta más de 130 mil vehículos al día, el 60 por ciento de ellos de transporte pesado. Esta vía es estratégica para la economía del Bajío y, al mismo tiempo, un corredor de alto riesgo por su volumen y carga. Reforzar su vigilancia no solo protege a miles de automovilistas y transportistas diarios, sino que incide directamente en la competitividad del estado. El nuevo coordinador sabe que la cercanía con los medios y la sociedad será clave. Querétaro no puede permitirse que su principal autopista sea sinónimo de incertidumbre.