Para iniciar el recorrido, te recibirá la mesa donde se prepara la espuma de cacao, una bebida artesanal prehispánica, derivada del cacao, que tomaban los dioses, es típico de Cholula, Puebla; y es similar al ‘pozol’ de Tabasco, el ‘chilate’ de Guerrero, el ‘tejate’ de Oaxaca y el ‘popo’ de Veracruz. Es refrescante y nuestros antepasados la usaban como energético.
Directo de Guatemala y Michoacán encontramos un stand que ofrece ‘chocolatada’, con harina de ajonjolí, endulzada con piloncillo, que se sirve en frío y se hace con molinillo. También, tienen mezcal de chocolate y variaciones de chocolate amargo y semiamargo artesanal, adicionado con cacahuate.
Hay muchos expositores provenientes de Tabasco, que ofrecen chocolate en barra para hacer bebidas calientes o frías con molinillo; ellos combinan el chocolate con arándano, plátano, pataste y chile amashito, que pueden tener un 50% de cacao. Además, hay cocoa pura sin azúcares y variaciones de chocolate amargo, semiamargo y con leche.
De la Ciudad de México, se encuentran los productores de Katia, una marca artesanal que se dedica a la realización de salsas y mermeladas endulzadas únicamente con fructuosa y sin conservadores, que pueden durar en tu alacena, hasta 7 meses y una vez abiertas, en el refrigerador, aproximadamente 4 meses.
Otros expositores de Oaxaca tienen 4 diferentes tipos de chocolate, que no contienen lácteos, para comer como botana o hacer en bebidas frías o calientes; para degustar sus productos ofrecen chocolate tradicional en agua y frappés.
Ricardo Jiménez, organizador del evento, invitó a los productores y expositores a dar una breve explicación a los asistentes y agradeció su presencia y colaboración para llevar a cabo esta segunda edición de ‘Mexicacao’.
El evento durará hasta el domingo 3 de febrero y cuenta también con la participación de artesanos que exhiben piezas de piedra volcánica y molinillos de madera para hacer chocolate o decorativos.