Querétaro vive una auténtica explosión urbana. La población estatal aumentó a 2.37 millones en 2020, con una tasa de crecimiento del 2.7 % anual desde 2010.
En la Zona Metropolitana (ZMQ), la población pasó a 1.53 millones en 2020, un crecimiento del 39.5 % .
En 45 años, la mancha urbana se expandió 5 veces y la población 5.5 veces, duplicando su superficie de 3,900 a más de 20,000 hectáreas.
Este desarrollo rápido y disperso provoca consecuencias alarmantes.
Principales impactos:
Movilidad colapsada: el uso del automóvil aumentó 10.5 veces y el transporte público 5 veces en 34 años, generando congestión, tiempos prolongados de traslado y desigualdad en la oferta vial.
Contaminación ambiental: más autos y rutas más largas incrementan emisiones contaminantes que afectan la salud pública .
Desgaste de servicios urbanos: escasez de agua, presión sobre salud, educación y drenaje por expansión sin planeación .
Periferias vulnerables: baja densidad y servicios deficientes en colonias nuevas, con mayor aislamiento social.