¿Pagas solo el mínimo? Una deuda de 50 mil puede costarte 90 mil pesos
Las tarjetas de crédito pueden ser útiles, pero también convertirse en una barrera para la construcción de patrimonio. Foto: Cuartoscuro
Millones de mexicanos pagan tarjetas y créditos sin construir patrimonio. Los intereses pueden duplicar una deuda y retrasar años sus metas financieras
Mientras miles de mexicanos sueñan con comprar una vivienda, iniciar un negocio, invertir o construir un fondo de ahorro, una parte importante de sus ingresos termina cada mes en otro destino: el pago de intereses.
El problema no es necesariamente tener una tarjeta de crédito o acceder a un préstamo, sino permanecer durante años pagando financiamientos que generan ganancias para los bancos, pero no construyen patrimonio para las familias.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) y el Banco de México han advertido que millones de usuarios utilizan sus tarjetas de crédito de forma recurrente sin liquidar el saldo total.
Como consecuencia, los intereses se convierten en una carga financiera que puede prolongarse durante años.
El fenómeno es especialmente visible entre jóvenes profesionistas y familias de ingresos medios que utilizan tarjetas para cubrir gastos cotidianos, emergencias, compras impulsivas o adquisiciones a meses sin analizar el costo financiero total.
Aunque el pago mínimo evita caer en incumplimiento, también puede convertir una deuda manejable en una obligación de largo plazo.
Las señales son cada vez más frecuentes: personas que utilizan una tarjeta para pagar otra, trabajadores que destinan gran parte de su salario al pago de créditos, familias que no logran generar ahorro y consumidores que desconocen cuánto pagan realmente de intereses.
El impacto va más allá de las finanzas. Cuando una persona dedica años a cubrir deudas de consumo, deja de invertir en activos que generan valor.
El resultado es una paradoja económica: mientras el banco acumula ganancias, el usuario posterga metas como adquirir una vivienda, emprender un negocio o construir un patrimonio familiar.
Especialistas financieros advierten que el verdadero costo de una deuda no son únicamente los intereses pagados, sino las oportunidades perdidas durante el tiempo que ese dinero pudo haberse destinado al ahorro o la inversión.