La felicidad se ha convertido en uno de los negocios más rentables del mundo. Mientras millones de personas buscan sentirse mejor, reducir el estrés, aumentar su productividad o encontrar equilibrio emocional, una enorme industria global obtiene ganancias vendiendo productos y servicios asociados al bienestar.
Desde aplicaciones de meditación y relojes inteligentes hasta retiros espirituales, cursos de desarrollo personal, coaching, gimnasios, suplementos alimenticios y experiencias de relajación, la promesa de una vida más feliz se ha transformado en un mercado multimillonario.
De acuerdo con el Global Wellness Institute, la economía mundial del bienestar alcanzó un valor estimado de 6.3 billones de dólares, una cifra equivalente a más de tres veces el Producto Interno Bruto de México.
Este mercado incluye sectores como actividad física, salud mental, nutrición, bienestar laboral, turismo wellness, medicina preventiva y productos para el cuidado personal.
Las proyecciones indican que seguirá creciendo durante los próximos años impulsado por el envejecimiento de la población, el aumento de los problemas de salud mental y la influencia de las redes sociales.
La búsqueda del bienestar sí tiene un costo cada vez más visible en la economía de los hogares mexicanos. Gimnasios, aplicaciones de meditación, terapias, suplementos alimenticios, cursos de desarrollo personal, experiencias de relajación, actividades recreativas y productos de cuidado personal forman parte de una creciente industria que promete ayudar a las personas a sentirse mejor, más plenas y satisfechas con sus vidas.
Aunque no existe una categoría oficial denominada «gasto en felicidad», datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del INEGI muestran que las familias destinan una proporción importante de sus recursos a rubros vinculados con el bienestar físico, emocional y social.
Tan solo en recreación y cultura, los hogares mexicanos gastan en promedio alrededor de 4 por ciento de su presupuesto; en salud, cerca de 3 por ciento; y en cuidado personal, accesorios y efectos personales otro porcentaje relevante.
Sumados a actividades deportivas, entretenimiento, viajes y servicios de bienestar, estos desembolsos pueden representar hasta una quinta parte del gasto familiar anual.
El fenómeno ocurre en un contexto donde redes sociales, influencers, aplicaciones móviles y campañas publicitarias promueven constantemente fórmulas para alcanzar la felicidad.