El estrés y la ansiedad son reacciones comunes en la vida cotidiana, pero en personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) estos estados pueden intensificarse de forma significativa.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada 100 personas en el mundo vive con autismo, y en México, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), más de 400 mil personas han sido identificadas dentro del espectro.
La ansiedad en personas con autismo suele estar relacionada con factores sensoriales (ruidos fuertes, luces intensas o aglomeraciones), cambios en la rutina, dificultades de comunicación o sobrecarga emocional.
Esto puede manifestarse con síntomas físicos como dolor de cabeza, hiperventilación, tensión muscular, irritabilidad o conductas repetitivas.
También se presentan crisis conocidas como “meltdowns”, en las que la persona pierde temporalmente la capacidad de autorregularse.
Los especialistas advierten que no se trata solo de “estrés común”, sino de una respuesta neurológica más intensa. Si no se atiende, puede derivar en aislamiento social, problemas de salud física y mental, e incluso episodios de depresión.
Por ello, las estrategias deben centrarse en la prevención, la regulación sensorial y el acompañamiento profesional.
Intervenciones como rutinas estructuradas, técnicas de respiración guiada, zonas seguras, actividades sensoriales reguladas y atención psicológica especializada ayudan a reducir los niveles de ansiedad y mejorar la calidad de vida.
Cinco ejercicios o actividades recomendadas para reducir la ansiedad en personas con autismo
Respiración profunda y guiada. Ejercicios de respiración diafragmática o “4-7-8” ayudan a calmar el sistema nervioso y reducir la ansiedad.
Actividades sensoriales. Jugar con masas, plastilina, pelotas antiestrés o mantas con peso puede brindar una sensación de seguridad y relajación.
Ejercicio físico regular. Caminar, nadar, andar en bicicleta o practicar yoga adaptado libera endorfinas y disminuye la tensión acumulada.
Rutinas estructuradas y previsibles. Mantener horarios claros y actividades planificadas disminuye la incertidumbre, un factor que suele generar ansiedad en personas autistas.
Técnicas de mindfulness y relajación guiada. Ejercicios de meditación adaptados, visualización o música relajante ayudan a centrar la atención y reducir pensamientos ansiosos.
Dónde acudir para recibir ayuda
Secretaría de Salud — Programa de Salud Mental
Línea de la Vida: 800 911 2000
Estadística
7 de cada 10 personas con autismo presentan niveles elevados de ansiedad.
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Medidas de prevención
Establecer rutinas predecibles y visuales que den seguridad y estructura.