En un hospital donde los días suelen medirse en tratamientos, estudios y diagnósticos, la mañana del Día de Reyes tuvo un giro distinto. Risas, juguetes y un ambiente de cercanía marcaron la visita de la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, al Hospital para el Niño, en Toluca.
La mandataria acudió para acompañar a niñas y niños que reciben atención médica especializada y para entregarles juguetes “enviados por Melchor, Gaspar y Baltazar”, un gesto simbólico que buscó romper, aunque fuera por unas horas, la rutina hospitalaria.
Durante el recorrido, Delfina Gómez visitó áreas sensibles como hemato-oncología, escolares y consulta externa, espacios donde los menores enfrentan procesos médicos complejos.
La gobernadora estuvo acompañada por Macarena Montoya Olvera, secretaria de Salud estatal, y Alma Diana Tapia Maya, directora general de la Cepanaf.
En cada sala, el encuentro fue directo: saludos, palabras breves y tiempo para escuchar a los pequeños y a sus familias.
Perros de apoyo emocional acompañaron a pacientes durante la jornada. Foto: Especial
La escena se completó con la presencia de cuatro perros de apoyo emocional, entrenados para acompañar a los pacientes y reducir el estrés asociado a la hospitalización.
Reconocimiento al personal de salud
Al cierre de la visita, la gobernadora destacó el trabajo cotidiano del personal médico, de enfermería y administrativo del hospital, a quienes reconoció por la atención que brindan a niñas y niños con distintos padecimientos.
El recorrido concluyó con la partida de la tradicional rosca de Reyes, compartida con trabajadores de la salud, en un gesto que simbolizó comunidad y acompañamiento dentro del hospital.
En la actividad también participaron Alfredo Leonardo Cortés Algara, director general del Instituto Materno Infantil del Estado de México (IMIEM), y Enver Pavel Aillon Terceros, director del Hospital para el Niño, quienes acompañaron el recorrido por las instalaciones.
Más allá del acto protocolario, la visita buscó enviar un mensaje claro: la atención médica pediátrica no solo se construye con tratamientos, sino también con cercanía, empatía y pequeños momentos que hacen más llevadero el proceso de sanar.