La Operación Enjambre se ha convertido en uno de los movimientos más contundentes contra la corrupción en el Estado de México.
Desde noviembre de 2024, esta estrategia —impulsada durante la actual administración estatal y encabezada por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM)— ha puesto bajo la lupa a servidores públicos y exfuncionarios señalados por presuntos vínculos con extorsión y otras conductas ilícitas.
El balance es concreto: 60 personas detenidas en 18 municipios. Las investigaciones no sólo avanzaron en carpetas abiertas, también derivaron en 19 sentencias condenatorias contra 17 objetivos considerados prioritarios. Para las autoridades, el mensaje es claro: los cargos públicos no son blindaje frente a la ley.
A diferencia de operativos reactivos, Enjambre se diseñó con trabajo de inteligencia, cruce de información y coordinación entre instancias estatales y federales.
La estrategia opera de manera articulada en las Mesas de Paz y bajo un enfoque que combina investigación financiera, seguimiento de denuncias ciudadanas y despliegues tácticos.
Este modelo permitió que el alcance de la operación trascendiera las fronteras mexiquenses. En días recientes, como parte de la Estrategia Nacional contra la Extorsión, se confirmó la detención en Jalisco de un presidente municipal, tras denuncias ciudadanas y con apoyo de autoridades federales y estatales.
La Operación Enjambre no sólo apunta a sancionar delitos; busca desmontar estructuras que, desde el ámbito municipal, facilitarían redes de corrupción o extorsión.
La premisa es intervenir antes de que esas redes se consoliden y afecten directamente a la población.
Para el gobierno estatal, el operativo se perfila como un esquema replicable a nivel nacional, al demostrar que la coordinación entre los tres órdenes de gobierno puede traducirse en resultados judiciales tangibles.
En un contexto donde la exigencia social contra la impunidad es creciente, los números comienzan a marcar una diferencia.
Más allá de las cifras, el desafío será mantener la consistencia en las investigaciones y garantizar procesos sólidos que resistan el escrutinio judicial.
La apuesta es que el combate a la corrupción no dependa de coyunturas, sino que se consolide como política pública permanente.
Con 60 detenciones, 19 sentencias y acciones que ya impactan fuera del territorio mexiquense, la Operación Enjambre se posiciona como uno de los operativos anticorrupción más relevantes en lo que va del sexenio.