Después de 43 días de parálisis, el Gobierno de Estados Unidos reabrió sus puertas. El presidente Donald Trump firmó el presupuesto federal aprobado por la Cámara de Representantes con 222 votos a favor, terminando así el cierre más prolongado en la historia del país.
La medida permitirá recontratar a más de 4 mil empleados despedidos y pagar sueldos atrasados a más de 400 mil trabajadores federales que durante semanas enfrentaron la incertidumbre.
Sin embargo, el financiamiento aprobado será temporal, vigente solo hasta el 30 de enero de 2026, por lo que un nuevo cierre podría repetirse si no se alcanza un acuerdo duradero.
El internacionalista Fausto Pretelín explicó que este cierre reflejó un duro enfrentamiento político entre republicanos y demócratas.
Siete senadores del bloque demócrata terminaron por ceder para destrabar la votación.
“Los empleados públicos fueron la carne de cañón de esta disputa partidista”, afirmó el analista.
El debate se prolongó por semanas debido a desacuerdos sobre la financiación de programas sanitarios, en especial los subsidios vinculados al Obamacare, una de las principales exigencias demócratas que finalmente quedaron fuera del paquete aprobado.
El acuerdo legislativo incluye financiamiento completo para Agricultura, Veteranos y Construcción Militar, lo que permitirá planificar obras y servicios médicos con estabilidad.
Además, se asignaron 133 mil millones de dólares para los Veteranos, junto con fondos para infraestructura y mantenimiento de instalaciones.
Sin embargo, el texto también incorporó una controvertida cláusula que autoriza a los senadores a demandar al Departamento de Justicia si se obtuvieron sus registros telefónicos sin aviso durante las investigaciones del asalto al Capitolio de 2021. Dicha disposición, añadida en el último momento, generó indignación entre legisladores de ambos partidos.
Impacto económico y social
El cierre provocó pérdidas de hasta 580 millones de dólares diarios en el sector transporte, según el Departamento de Transporte. La reducción del 6 % en el tráfico aéreo por falta de controladores derivó en miles de cancelaciones.
En el ámbito social, 42 millones de estadounidenses dejaron de recibir beneficios alimentarios, mientras organizaciones civiles denunciaban los efectos devastadores sobre familias vulnerables.
El propio Pretelín señaló que México también sintió el impacto, especialmente en turismo y comercio fronterizo, por la ralentización de operaciones aduaneras.
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Repercusiones políticas
Trump celebró la reapertura como una “victoria ante la extorsión demócrata”, asegurando que logró reactivar el Gobierno sin ampliar los subsidios sanitarios.
No obstante, el costo político fue alto: los republicanos sufrieron derrotas locales significativas, como la elección del gobernador en Virginia, bastión de empleados federales.
El mandatario instó al Congreso a eliminar la obstrucción parlamentaria, para evitar que una crisis similar vuelva a paralizar al país.
Mientras tanto, la reapertura ofrece un respiro temporal en medio de un año electoral que pondrá a prueba la capacidad del Congreso para negociar sin llevar nuevamente al país al borde del colapso administrativo.