Una de las problemáticas éticas más importantes de la actualidad es el relativismo moral. Este afirma que la moral es relativa a las sociedades y que no hay valores ni creencias morales absolutas, universales.
Esta teoría quiere dar cuenta, describir, explicar y justificar el fenómeno de la diversidad humana. El relativismo extremo diría que todo se vale.
Pensamos que esto no es correcto. Sostenemos que hay algunos referentes que prácticamente están en todas las sociedades, como el no mentir, no faltar a las promesas, que ya los tenía considerados Kant; pero también que la dignidad humana es un valor que se supone universal. Hoy la diversidad es patente y las redes sociales nos han puesto en contacto con todo.
Por ello es importante ser conscientes de lo que implica el saber que los otros son diferentes a uno, que piensan distinto, que consideran correcto lo que para uno es inconcebible. Siempre ha habido diversidad. Heródoto y Montaigne se entretienen en la descripción de costumbres extrañas que son parte de la historia de la humanidad.
De hecho, si referimos esta diversidad al ámbito cultural y hablamos de relativismo cultural, tendremos razones para entender y dimensionar apropiadamente la diversidad culinaria a lo largo de todas las culturas, las formas de vestir, música, arte, literatura y arquitectura, por decir solo algunas de las expresiones de la libertad humana. También entenderemos que tales expresiones son situadas: responden a circunstancias particulares, localizadas en un tiempo y espacio peculiares.
La antropología cultural, la historia, dan cuenta de todo ello. Pero la interrogante surge: desde el punto de vista moral, ¿es cierto que todo es posible, que todo se vale, como afirma el relativismo extremo? Pensamos que no.
Habrá que dar razón de ello y trabajar en la universidad para desarrollar en los nuevos modelos educativos lo que haga comprensible esta compleja realidad y su crítica, así como las actividades formativas que propicien la intervención positiva y transformadora en la realidad bajo la creencia de que no todo se vale.