Santiago Nieto Castillo demuestra, una vez más, coherencia y coraje político. Anunciar desde La Llave su intención de dejar el IMPI para buscar la Coordinación de la 4T en Querétaro no es un acto improvisado; es un funcionario federal de alto nivel que decide jugársela en territorio hostil, donde el PAN lleva décadas gobernando. Su mensaje de lealtad “absoluta y disciplinada” al movimiento, su recuerdo de haber enfrentado a García Luna, Cabeza de Vaca y Peña Nieto, y su compromiso explícito con problemas concretos de la región (el puente de La Llave, el huachicol acuático, el agua, la luz y el internet) transmiten cercanía y compromiso con la región. Acostumbrados a que muchos políticos prefieren quedarse en la comodidad del cargo, Nieto elige el riesgo y la rendición de cuentas ciudadanas.
LO MALO
El anuncio, sin embargo, llega en un momento institucionalmente delicado. El IMPI no es cualquier dependencia; es la entidad responsable de patentes, marcas y propiedad industrial, un pilar de la inversión y la innovación en México. Pedir licencia para contender por una candidatura estatal justo cuando la economía nacional necesita estabilidad regulatoria, y en el marco de la celebración del mundial de futbol, genera la legítima sospecha de que se está utilizando un cargo federal como trampolín político. Además, la ruta trazada (preencuestas en junio y registro formal) parece más una operación de ‘marketing’ interno que un proceso abierto y transparente. La retórica de “yo no me rindo, no me doblan” suena valiente, pero deja poco espacio para la autocrítica o para reconocer que la 4T también ha tenido tropiezos en Querétaro.
LO PEOR
Lo más preocupante es el fondo del mensaje, la idea de que sacar al PAN de la Casa de la Corregidora es, por sí solo, la “gesta histórica” que necesita Morena. Reducir la alternancia democrática a una batalla tribal entre Morena y el PAN empobrece el debate y polariza a una entidad que, más allá de colores, exige soluciones concretas a la sequía, la inseguridad y el rezago en infraestructura. Cuando un alto funcionario federal convierte su renuncia en acto de campaña y presenta el combate al “huachicol acuático” como bandera mientras deja vacante la dirección del IMPI, el ciudadano común termina preguntándose si la Cuarta Transformación prioriza realmente la transformación del país o la conquista de cuotas de poder. En Querétaro, como en México, el verdadero desafío no es cambiar de partido, sino cambiar la forma de hacer política.