Si Estados Unidos se enfrasca en una guerra con China, esta podría comenzar con un corte de electricidad aquí en Taipéi.
La tensión aumenta a lo largo de todo el estrecho de Taiwán y hay una creciente preocupación entre algunos expertos de seguridad de que el presidente chino, Xi Jinping, pueda actuar de manera precipitada contra Taiwán en los próximos años, lo cual arrastraría a Estados Unidos a un conflicto.
La línea dura de Xi hacia Hong Kong tiene alarmados a los taiwaneses y reduce aún más la posibilidad, si es que alguna vez la hubo, de una unificación pacífica de China. China parece estar abandonando sus esfuerzos para ganarse los corazones y las mentes de los taiwaneses, y no ha dejado de mejorar sus capacidades militares, lo cual motiva el miedo de que Xi pueda acabar dándoles uso.
“Estamos muy preocupados”, me dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Taiwán, Joseph Wu. Mencionó que una de las preocupaciones era que la economía en desaceleración y otros problemas en China pudieran hacer que Xi le complique las cosas a Taiwán como un distractor. “Este es el escenario en el que piensan continuamente quienes gobiernan” en Taiwán, mencionó.
La principal preocupación de los estrategas militares aquí no es tanto una invasión anfibia a gran escala; más bien, temen que China siembre el caos y perturbe la economía con la finalidad de meter en cintura a Taiwán.
De ahí la preocupación de un ciberataque que acabe con la red eléctrica de Taipéi o de un sabotaje a los cables submarinos que llevan datos e internet a Taiwán o de una interferencia en el mar de la China Meridional con los buques que llevan petróleo a Taiwán.
Wu añadió que China también podría incrementar la presión militar aumentando los patrullajes en la zona o llevando a cabo prácticas militares. Hasta un bloqueo parcial tendría un impacto considerable si aumenta los costos de los seguros y daña la confianza en el futuro de la isla.
Los funcionarios gubernamentales en Taiwán eludieron las preguntas sobre cómo responderían a las provocaciones en el ámbito cibernético y en otros más, pero Wu mencionó que los oficiales del Ejército “estaban planeando tácticas tanto defensivas como ofensivas”. Otro alto funcionario gubernamental dijo que las represalias podrían incluir ataques aéreos a la provincia de Fujian, en China.
Esto concuerda con la creencia de que Taiwán escalaría el conflicto con rapidez para llevar la guerra a China. Si eso sucede, nadie sabe lo que Estados Unidos haría, ni siquiera el mismo Estados Unidos. Una ley estadounidense de 1979 sugiere que Estados Unidos está comprometido a defender a Taiwán, pero la ley es ambigua en cuanto al alcance de ese compromiso.
China ha venido mejorando enormemente sus capacidades militares, entre ellas su capacidad para atacar portaviones. Me han dicho que, en la totalidad de las últimas dieciocho simulaciones de guerra del Pentágono relacionadas con China en el estrecho de Taiwán, Estados Unidos ha perdido. De cualquier modo, eso puede ser engañoso, porque las simulaciones de guerra son mucho más limitadas de lo que sería la vida real. Por ejemplo, Estados Unidos podría interrumpir los suministros de petróleo de China provenientes del golfo.
Pekín también ha estado reduciendo la presencia internacional de Taiwán impidiendo que participe en la Organización Mundial de la Salud y en otras agencias de las Naciones Unidas. Incluso ha prohibido que los taiwaneses visiten las Naciones Unidas y que los periodistas taiwaneses obtengan acreditaciones de esa organización.
El presidente Donald Trump en general ha apoyado más a Taiwán que sus predecesores, y le ha ido bien hasta ahora. Sin embargo, eso tiene que hacerse con sumo cuidado. Aunque Taiwán y China quizá sepan cuáles son los límites de cada una, me preocupa que los políticos estadounidenses intenten ayudar a Taiwán en formas que aumenten el riesgo de desatar una crisis. Nada puede llegar a ser tan peligroso como un estadounidense bien intencionado.
Además de sus esfuerzos para aislar a Taiwán, China también parece estarse inspirando en el libro de estratagemas de Rusia, pues está usando Facebook y otras plataformas para interferir en la democracia de Taiwán en el actual periodo previo de las importantes elecciones que se llevarán a cabo en enero.
“China está tratando de desacreditar y desmantelar la democracia taiwanesa”, comentó Ketty Chen de la Fundación de Taiwán para la Democracia.
Una guerra entre Estados Unidos y China por Taiwán sería un cataclismo. Pero también sería una catástrofe si se obstruyera o aplastara a Taiwán para lograr su sometimiento, ya que es un pilar de la tecnología (la fuente de más de un 90 por ciento de los chips informáticos más avanzados), un pilar de la democracia y un “portaviones insumergible” que obstaculiza todas las proyecciones de China hacia el Pacífico o, por ejemplo, Okinawa.
Estados Unidos puede tomar ciertos pasos que podrían reducir el riesgo de una crisis. Washington puede recalcar a Pekín que Taiwán no tomará ninguna medida unilateral, como declararse un país independiente, salvo que China lleve a cabo acciones militares, en cuyo caso lo haría de inmediato. Estados Unidos también puede advertir a Pekín que, si Taipéi se queda sin energía eléctrica, lo mismo puede ocurrirle a Shanghái, y que, si se acosa a los barcos con destino a Taiwán, pueden cambiar de bandera a la estadounidense.
Pero eso significa pensar bien en lo que podría ocurrir en los próximos años y dejarle claro a Xi que pagaría un precio extremadamente elevado si se mete con la libertad de Taiwán.