No hay discusión. Aunque históricamente la práctica de la medicina ha sido considerada como un arte basado en las destrezas y conocimientos
Raúl Ossio
No hay discusión. Aunque históricamente la práctica de la medicina ha sido considerada como un arte basado en las destrezas y conocimientos de un médico y la estrecha relación que se formaba con el paciente.
Hoy es, sin duda, una ciencia que depende principalmente de la creatividad de sus practicantes, del análisis de grandes cantidades de información y del desarrollo de la tecnología en todas sus dimensiones.
Esto es evidente si se analiza cualquier avance, estrategia de diagnóstico, plan de tratamiento, proyecto de investigación o procedimiento administrativo relacionado con la medicina actual. Recientemente, nuestro presidente ha manifestado en reiteradas ocasiones que se requieren más médicos en el país para hacer frente a todos los problemas de salud que enfrenta México.
En este contexto, desde la perspectiva de la tecnología, la telemedicina y la digitalización de la práctica médica surgen como opciones para resolver la problemática.
La combinación de los avances en herramientas de videoconferencia, la utilización de los teléfonos celulares por gran parte de la población, así como una mayor cobertura en redes de alta velocidad y una menor resistencia de los usuarios a lo cambios tecnológicos, urgen a que la implementación de estas tecnologías se convierta en estrategia primordial para las instituciones de salud públicas o privadas.
La ventaja competitiva de los primeros que adopten dichas estrategias podría ser muy grande y determinante.
En la actualidad, vemos cómo los médicos privados que fomentan y utilizan tecnologías de mensajería instantánea para resolver dudas de los pacientes, clínicas que permiten agendar una cita por medio de una aplicación de celular o página web, o bien laboratorios clínicos que envían por correo electrónico los resultados de un estudio unas horas o minutos después de haberse realizado, empiezan a tener una clara preferencia por parte de los pacientes.
Todo esto empieza a ser muy tangible y la evolución de la práctica médica parece tener una dirección muy clara.
El verdadero impacto de la tecnología en la medicina apenas comienza.