Las reformas e iniciativas de ley creadas por los parlamentos en México, aún no son un elemento en las conversaciones cotidianas entre las y los mexicanos
Mish Miranda
La comunicación es un proceso dinámico, que involucra emisores y receptores, somos seres sociales y por ende constantemente nos encontramos en diálogo, cualquiera que sea el lenguaje o el canal, estamos en permanente comunicación con el entorno.
Sin embargo, desde la opinión pública: Es hoy la ciudadanía quién tiene el poder de acceder como emisor en la comunicación pública” (Hopenhayn, 2006: 126)
Martín- Barbero destacaba que en la lucha contra la injusticia y desigualdades, es indispensable la construcción de un nuevo modo de ser ciudadano o ciudadana para posibilitar a cada persona en reconocerse en las demás, la conformación de una “red de relaciones igualitarias de reconocimiento recíproco”, según le llama.
Si la ciudadanía no está informada ni incluida, no puede contar con herramientas que le permitan crear criterios de lo que sucede en la vida pública, de las decisiones políticas y el impacto que estas generan en su país.
Por ejemplo, las reformas e iniciativas de ley creadas por los parlamentos en México, aún no son un elemento en las conversaciones cotidianas entre las y los mexicanos, no se escuchan en el transporte público, entre padres de familia de las escuela ni mucho menos.
Esto sucede en tanto hay una lógica de necesidades básicas que primero deben estar cubiertas para interesarse en otros temas, sin embargo, ciudadanos que podrían estar involucrandose deciden caminar o transitar con indiferencia sobre este tipo de decisiones públicas.
“Medios de difusión y democracia son las dos caras de una misma moneda: si laciudadanía no participan de la vida pública, no necesita información; pero, a la vez, si no se informa, no pueden participar en la vida pública. (Ajuria)
Dar a conocer las actividades o consecuencias de lo que se realiza cualquier ámbito público sigue siendo un reto para los asesores de comunicación social y los gobernantes de cualquier área de espacio gubernamental, legislativo y hasta judicial.
Si la ciudadanía no se siente identificada con el manejo de las cuestiones públicas, se aleja de un entendimiento en el tema, toma distancia y no se involucra.
Sugiero; quiénes tenemos la oportunidad de hacerlo, a quiénes nuestras necesidades básicas nos permiten tener tiempo y compromiso.
Debemos despertar, debemos incidir, pasar de la queja a la acción sobre las circunstancias graves de corrupción, debilitamiento de instituciones, impulsar agenda al respecto, desde la iniciativa privada, organizaciónes de sociedad civil, ir exigiendo espacios, empujando mecanismos mucho más vinculantes, incluyentes, receptivos.