Hemos hablado acerca del “sentido de pertenencia” en las ciudades y barrios del mundo, que no es otra cosa que ese cariño o amor que se siente por nuestro lugar de residencia
Raúl D. Lorea/Columnista
Si Usted recuerda, amable lector(a), hemos hablado acerca del “sentido de pertenencia” en las ciudades y barrios del mundo, que no es otra cosa que ese cariño o amor que se siente por nuestro lugar de residencia (barrio, colonia, fraccionamiento, municipio, ciudad), nuestros vecinos o los lugares donde paseamos con regularidad.
A estos elementos que toman un valor superior al personal, es decir un valor para la comunidad, se les conoce como “hitos urbanos”, tema que traté en la publicación del 10 de octubre de 2019. En aquella ocasión hablábamos de que, además del Acueducto podría haber hitos para el Estado de Querétaro que no necesariamente serían arquitectura, como el Cerro del Cimatario o La Peña de Bernal.
Pero por otra parte, retomando el tema, me he dado cuenta de que cada vez es más complicado crear un hito urbano. Me explico; si usted analiza la localización de los hitos arquitectónicos queretanos, la mayoría son creaciones antiguas, entre las más modernas podría estar el Centro Educativo y Cultural del Estado de Querétaro “Manuel Gómez Morín” (CECEQ) construida en 2003 o el Querétaro Centro de Congresos construido en 2009, sin embargo, fuera de esos edificios públicos comienzan a aparecer otros proyectos de iniciativa privada como plazas comerciales o complejos verticales, como Central Park en la zona Centro Sur.
Los(as) arquitectos(as) siempre buscamos dejar un legado, que, más que reconocimiento es la búsqueda de que nuestro trabajo tenga un valor/utilidad para la sociedad o para nuestro cliente. Sin embargo, recientemente esa búsqueda se va dejando exclusivamente a los grandes proyectos, a los más vistosos, dejando muchos de ellos en una situación de versatilidad o caducidad.
La versatilidad es necesaria para permitir que un edificio cambie de apariencia a gusto o necesidad del usuario (como algunos antros que son bodegas y sólo les cambian la fachada y decoración interior) o edificios que son demolidos cuando dejan de tener una utilidad para sus propietarios, éstos dejan de ser una referencia física porque desaparecen.
Derivado de lo anterior me pregunto ¿qué tanto permite el contexto actual crear arquitectura perdurable con posibilidades de volverse hito?