Esta es una de las frases más famosas y características de nuestro presidente. Con esta abanderó a un amplio sector de la población y les prometió que durante su sexenio se harían proyectos importantes para lograr sacarlos de su situación. Casi tres años después vemos los resultados y no solo faltó a su promesa, ahora tendrá que resolver esta situación a muchas más personas.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) publicó el estudio de medición de la pobreza 2020 y los resultados son verdaderamente decepcionantes: de 2018 a 2020, 3.8 millones de personas entraron a la pobreza y el 43.9 por ciento de los mexicanos se encuentran en esta situación. Lo más preocupante es que de estás casi 4 millones de personas, 2.1 entraron a pobreza extrema, es decir, que tienen un ingreso tan bajo que ni dedicando todo su salario a la compra de alimentos podrían ingerir los nutrientes necesarios para tener una vida sana. Imaginemos un Querétaro en el que todos estuviéramos en esta situación tan desafortunada.
Y ¿la estrategia utilizada por el gobierno es la correcta? La respuesta es un rotundo no. Desde que inició el periodo de esta administración hemos observado un gobierno completamente asistencialista, generando un nuevo estilo de trampa de pobreza en la que los ciudadanos en vez de salir a producir esperan una renta mensual por parte del gobierno. Dicha mensualidad es lo suficientemente grande como para desmotivar a la gente a activarse en el mercado laboral pero muy chica como para lograr ser un mecanismo de movilidad social.
Muchos dirán que estas cifras se acrecentaron por la pandemia e intentarán atribuirle todo a la misma, pero ¿hizo algo el gobierno por ayudar a los ciudadanos durante este duro periodo? Creo que todos sabemos la respuesta. Una economía como la nuestra, en la que más de la mitad de la misma se encuentra en la informalidad y viviendo al día, necesitaba de un paquete de apoyos que incentivaran a las familias a quedarse en casa sin que les hiciera falta salir para poder tener dinero para comida y techo. Lo único que vimos fueron créditos imposibles de obtener que solo cubrían a menos del 1 por ciento de las familias mexicanas.
“Primero los pobres” era una frase que interpretábamos como una preocupación, ahora parece que fue una premonición de la situación actual de una de las 20 economías más grandes del mundo que hoy es acechada por la pobreza.